Anciano de Escete convertido de una vida violenta a una penitencia incansable; repetía «he pecado como hombre, ten piedad como Dios».
Los Apotegmas conocen varios Apolos; aquí, el penitente de Escete.
Debemos inclinarnos ante los hermanos que llegan, pues no nos prosternamos ante ellos, sino ante Dios. Cuando ves a tu hermano, ves al Señor tu Dios