Obispo de Hipona (395-430) y el más influyente de los Padres latinos, converso narrado en las Confesiones y autor de La ciudad de Dios y La Trinidad. Su análisis de la voluntad enferma, de la concupiscencia y de la gracia sanadora hace de él, junto a los Padres griegos, una referencia constante en la antropología terapéutica cristiana.
Nació el 13 de noviembre de 354 y murió el 28 de agosto de 430 durante el asedio vándalo de Hipona; fechas seguras.
Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva! ¡Tarde te amé!
Ama, y haz lo que quieras.
(Adán) no tenía que temer ninguna enfermedad interior: en su carne, una perfecta salud; en su alma, una perfecta serenidad
No hay más que una libertad verdadera: la de los bienaventurados y los que se adhieren a la ley divina
Mi alma enferma, que no podía hallar la curación más que en la fe, se negaba a sanar; se resistía a tus manos, oh Dios mío
Yo podía ser curado si creía
Dicen que en Egipto los hermanos rezan oraciones frecuentes, pero muy breves