Anacoreta de origen egipcio establecido en el siglo VI como recluso junto al monasterio de Serido, en Tavata, cerca de Gaza; con su compañero Juan el Profeta dirigió por escrito a monjes, clérigos y laicos. Sus más de 850 Cartas (Correspondencia) son un manual insuperable de dirección espiritual y de discernimiento, muy citado por Larchet en el tratamiento de las enfermedades del alma.
Se le suele datar la muerte hacia 540; las fuentes indican que vivió al menos hasta después de 543. Se sabe que nació en Egipto, pero no la localidad.
Los pensamientos que proceden de los demonios son en primer lugar turbios y entremezclados de tristeza
Todo lo que se hace con turbación y tristeza viene de los demonios
No hay que entristecerse en absoluto por nada de este mundo, sino únicamente por el pecado
[Las lágrimas no le vienen al hombre] sino con esfuerzo, mediante mucha asiduidad y aguante
La compunción viene al hombre por el recuerdo continuo
Por memoria de las faltas entiendo no que recordemos cada una en particular, por miedo a que el adversario intervenga y nos aprese de nuevo, sino que nos acordemos solo de que estamos endeudados de pecados