Médico de formación y obispo de Ancira desde 336, fue el principal teólogo del partido homeousiano en las disputas arrianas del siglo IV, depuesto y desterrado a Iliria en 360. Se le atribuye el tratado «Sobre la verdadera integridad de la virginidad», uno de los textos ascéticos más influyentes sobre la virginidad entendida como armonía del cuerpo y del alma.
Datación insegura: solo consta que murió en el destierro hacia 364, en lugar desconocido de Iliria. Se le confunde con frecuencia con dos homónimos mártires de Ancira († 362), y la atribución del tratado sobre la virginidad sigue discutida.
Se debe cuidar el cuerpo no porque sea el cuerpo, sino a fin de tener una ayuda para la filosofía, bien para estar en condiciones de leer a los filósofos, bien para poder concentrar en la oración el espíritu que languidece en el cuerpo, o bien, en general, para hacer cualquier cosa que afecte a la filosofía
Se sabe por experiencia que el dominio del cuerpo sobre el alma es un obstáculo para la adquisición del bien; pero, por otro lado, su debilidad, cuando el instrumento corporal es incapaz de servir a los deseos del alma, bloquea igualmente el progreso hacia el bien
Con esta montura [el cuerpo], a la que nos une un vínculo natural, debemos avanzar por el camino de la virtud, evitando, ya soltar demasiado las riendas, ya tensarlas demasiado. De modo que, por este motivo, conviene examinar cuidadosamente el estado en que se encuentra el cuerpo