Arzobispo de Cesarea y Padre capadocio del siglo IV, organizador del monacato cenobítico oriental. Sus 'Reglas' (Asketikon), el tratado 'Sobre el Espíritu Santo' y sus homilías fijaron una ascesis comunitaria centrada en la caridad y el discernimiento, y su liturgia sigue celebrándose en la Iglesia ortodoxa.
Las fuentes oscilan entre 329 y 330 para su nacimiento y entre el 1 de enero de 379 y finales de 378 para su muerte.
Las potencias del alma se vuelven instrumentos del vicio o de la virtud, según las diferentes disposiciones del hombre que actúa. Si se sirve de las facultades de desear para sumergirse en los placeres sensibles se volverá infame y abominable; si, por el contrario, se sirve de ellas para inflamarse en el amor de Dios y de Nuestro Salvador Jesucristo, todos sus deseos serán virtuosos y él merecerá una felicidad eterna
Si hacéis buen uso de la ira y la utilizáis de modo razonable, se transformará en fuerza, en paciencia y en constancia; pero si abusáis de ella, se convertirá en furia y en frenesí
Para la parte racional hay que hacer el mismo razonamiento; cuando uno lo usa bien, se vuelve sabio y prudente; pero, si uno se sirve de su razón para perjudicar a su prójimo, se vuelve astuto, perverso y malévolo
[Si el hombre] se sirve de las facultades concupiscibles para sumergirse en los placeres sensibles, se volverá infame y abominable; si, por el contrario, se sirve de ellas para inflamarse en el amor de Dios y de Nuestro Salvador Jesucristo, todos sus deseos serán virtuosos y merecerá la felicidad eterna
No tendremos nunca el horror que debemos sentir por el pecado, si no nos anima la indignación de la ira
[La ira] le sirve al alma de resorte y le inspira fuerza, valentía y constancia para llevar a cabo una empresa; proporciona vigor y firmeza al espíritu...
Cuando la ira está sometida a la razón, hay que amarla tanto como se la debe odiar cuando es irracional