Hija vigesimotercera de un tintorero sienés. Mística, mediadora de paz entre las ciudades italianas y corresponsal de papas, a los que se dirigía con una franqueza asombrosa. Su Diálogo fue dictado en éxtasis.
Todo el camino hacia el cielo es cielo, porque él dijo «yo soy el camino».
Si sois lo que debéis ser, pondréis fuego en toda Italia.