Monje palestino del siglo VI, discípulo de Barsanufio y Juan de Gaza en el monasterio de Serido y después fundador de su propio cenobio. Sus 'Instrucciones' (Didaskaliai), sobre la humildad, la renuncia a la voluntad propia y la acusación de sí mismo, son un clásico de la pedagogía espiritual leído tanto en Oriente como en Occidente.
Su muerte se sitúa entre c. 560 y c. 580, y su nacimiento entre 500 y 508.
Allí donde hay compasión y caridad, la ira y el rencor no pueden prevalecer
A quien posee el amor verdadero, ‘el amor perfecto’, como dice san Juan, este amor le conduce al temor perfecto. Pues teme y guarda la voluntad de Dios... porque, habiendo gozado de la dulzura de estar con Dios, como hemos dicho, teme perderla, teme verse privado de ella
Imaginad un círculo... Imaginad que ese círculo es el mundo; el centro del círculo es Dios, y los radios son los diferentes caminos o maneras de vivir los hombres. Cuando los santos, deseando aproximarse a Dios, van hacia el centro del círculo, a medida que penetran en su interior van aproximándose a la vez unos a otros cuanto más se van acercando a Dios. Y entendéis perfectamente que lo mismo pasa a la inversa, cuando se aleja de Dios retirándose hacia el exterior: es, pues, evidente, cuanto más se aleja de Dios más se alejan los unos de los otros, y cuanto más se alejan los unos de los otros más se alejan también y a la vez de Dios. Tal es la naturaleza de la caridad. En la medida en que estamos en el exterior y no amamos a Dios, en esa misma medida nos alejamos del prójimo. Pero si amamos a Dios, tanto nos aproximamos a él por la caridad para con él cuanto estamos unidos a la caridad del prójimo, y tanto estamos unidos al prójimo cuanto lo estamos a Dios