Monje del desierto egipcio del siglo IV, discípulo de los capadocios y de Macario, primer gran sistematizador de la vida espiritual. En el 'Práctico', el 'Tratado sobre la oración' y el 'Antirrhetikos' elaboró la doctrina de los ocho pensamientos (logismoi) y de la apatheia, base de toda la terapéutica ascética posterior, transmitida por Casiano y por la Filocalía.
Condenado en 553 por su origenismo, se le venera sin título de santo en la tradición bizantina, aunque las Iglesias siríaca y armenia lo tuvieron por padre espiritual.
[Las lágrimas que derramamos llorando por nuestros pecados son] el antídoto de las pasiones
Obliga a tu alma, desde el comienzo de la oración, al llanto y a la compunción, para que toda la oración sea fructífera
Usa las lágrimas para conseguir todo lo que pides, pues tu Señor se complace mucho al recibir una oración hecha con lágrimas
Derramar lágrimas es un gran remedio contra las visiones de la noche engendradas por la acedia. El rey David aplicaba este remedio sabiamente a sus pasiones, diciendo: ‘Estoy agotado de gemir, de llorar sobre mi cama cada noche e inundar mi lecho con mis lágrimas’(Sal 6, 7)