Hermano menor de san Basilio y uno de los tres Padres capadocios, obispo de Nisa en el siglo IV. Autor de 'La vida de Moisés', el 'Comentario al Cantar de los Cantares' y 'Sobre la virginidad', unió la teología trinitaria a una mística del progreso infinito (epéctasis) y a un análisis profundo de las pasiones y de la imagen de Dios en el hombre.
Su lugar de nacimiento se discute: la Britannica lo sitúa en Cesarea de Capadocia y otros estudios en Neocesarea del Ponto; también se ha propuesto que murió en Constantinopla poco después del sínodo de 394.
En cuanto a la agresividad (θυµός), a la ira (όργή) y al odio (µίσος), es necesario que estas potencias vigilen a la puerta como perros guardianes con el único objetivo de resistir al pecado, que utilicen su fuerza natural contra el ladrón, contra el enemigo que se desliza dentro para procurar la pérdida del tesoro divino y viene a robar, matar y destruir
La naturaleza humana, en cualquier caso, opta entre dos direcciones opuestas
La humildad es la madre de la mansedumbre del corazón. Si cierras la puerta al orgullo, la ira no encuentra entrada. La brutalidad y la ignominia provocan esta enfermedad en los violentos. Pero la ignominia no alcanza al que practica la humildad
[Hay que] vivir profundamente la humildad del corazón. Los que están enraizados en esta experiencia no dejan en su alma ningún resquicio a la ira
La naturaleza humana, de todas formas, opta entre dos direcciones contrarias: la ira o la mansedumbre
(La mansedumbre es) la mensajera de toda humildad
(El don de la mansedumbre es) la dicha y la herencia de los cielos en Cristo Jesús