Monje sirio oriental del siglo VII, obispo de Nínive durante pocos meses antes de retirarse a la vida eremítica. Sus 'Discursos ascéticos', traducidos muy pronto al griego, difundieron por todo el Oriente cristiano una doctrina de la misericordia divina, la compunción y la oración del corazón que impregna la espiritualidad hesicasta.
Sus fechas son inseguras: la crítica solo sitúa con certeza su actividad en la segunda mitad del siglo VII (episcopado hacia 676/680).
Igual que no es posible cruzar el gran mar sin un barco, así tampoco puede nadie llegar al amor sin el temor. El mar nauseabundo que nos separa del paraíso espiritual no podemos atravesarlo más que en la nave del arrepentimiento, dirigido por los remeros del temor. Pero si estos remeros del temor no gobiernan la nave del arrepentimiento, con la que cruzamos el mar de este mundo para ir a Dios, somos engullidos en las aguas nauseabundas. El arrepentimiento es la nave. El temor es su piloto. Y el amor es el puerto divino
Es compasivo quien en su espíritu no hace distinción entre unos y otros, sino que tiene piedad de todos
El que ama a todos los seres de la misma manera... ha llegado a la perfección
[Dios] se regocija al ver que alguien da reposo a su imagen y la venera a causa de Él
Es hermoso y digno de alabanza el amor al prójimo, si la preocupación que ponemos en él no nos distrae del amor a Dios
Es dulce la relación que tenemos con nuestros hermanos espirituales, si al mismo tiempo podemos conservar la relación que nos une a Dios
Nadie puede mantener juntos el amor de Dios y el deseo del mundo
No hay otro camino para el amor espiritual
Rezamos para adquirir el amor de Dios. Porque en la oración hallamos los motivos para amar a Dios
De la oración pura nace el amor a Dios
[Si el hombre] no persevera en la oración, conversando con Dios y pasando por todas las formas sucesivas de oración... no sentirá el amor
El amor de Dios procede por tanto de la relación que se mantiene con él [en la oración]
La compasión, cuando se encuentra en tu corazón, es en ti el icono de la santa beldad a cuya semejanza has sido creado
El hombre compasivo es el médico de su alma. Como bajo un viento violento expulsa de su interior las tinieblas de las pasiones
Cuando llegamos al amor hemos llegado a Dios