Juan Casiano — 10 citas

Volver

JuanCasiano

Patrísticac. 360 – c. 435
Nacimiento Escitia Menor, región de Dobrudja (actual Rumanía, cerca de Constanza) (aproximado)
Muerte Marsella, Galia Narbonense (actual Francia)
Tradición Monje latino
Mapa Marsella, donde murió

Monje de los siglos IV-V, formado en Belén y en el desierto egipcio, fundador de monasterios en Marsella. Sus 'Instituciones cenobíticas' y sus 'Colaciones' transmiten a Occidente la doctrina de los Padres del desierto, en particular el análisis de los ocho pensamientos o vicios capitales heredado de Evagrio.

Su origen escita (Dobrudja) es el más aceptado, pero algunos investigadores defienden un nacimiento en la Galia.

Sobre lujuria · 10 citas

Está enfermo y dañado por la saeta del placer sexual el corazón que mira con concupiscencia, falseando el don de la mirada otorgado por su Creador al servirse de él para sus malas acciones

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 12

Está enfermo (aegrum) y herido (saucium) por la pasión el corazón que mira con concupiscencia (concupiscentia)

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 12; VI, 3

La gastrimargía y la lujuria... necesitan para consumarse un objeto externo, y no se llevan a efecto sino mediante un acto del cuerpo

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, IV, 4

La gastrimargía y la lujuria..., que muchas veces se despiertan sin que la voluntad intervenga, a instigación y por el prurito de la propia carne, necesitan un objeto externo para consumarse, y no se llevan a efecto más que mediante un acto del cuerpo... Precisamente, por el hecho de que no se consuman sino por el ministerio de la carne, estos dos vicios requieren especialmente, además de la terapéutica espiritual del alma, la práctica de la templanza corporal

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 4; Instituciones cenobíticas, V, 14; 20; Juan Clímaco, Escala, XIV, 29

El segundo combate, según la enseñanza recibida de nuestros Padres, es contra el espíritu de lujuria. Dura más tiempo y es más tenaz que todas las demás, y raros son aquellos que logran una victoria completa. Es un combate terrible

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 1

[La terapéutica de la lujuria] requiere especialmente, además de los remedios espirituales, la práctica de la templanza [corporal]

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 4. Cf. Juan de Gaza, Cartas, 248

La ciencia de los médicos espirituales se aplica primero a considerar la causa primera de semejantes enfermedades, que consiste en el exceso de alimentación

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XXII, 6. Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 11; 20; Conferencias, V, 10; XXII, 3

Es necesario sustraer a la concupiscencia los objetos que la inician, no vaya a ser que ella se precipite a saciarse

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 4; Instituciones cenobíticas, VI, 3

Esta enfermedad [la lujuria], aparte de la mortificación del cuerpo y la contrición del corazón, exige también la soledad y la calma para poder hacer que decaiga la malvada fiebre de las pasiones y sanar por completo. Igual que a aquellos que padecen una determinada enfermedad les resulta útil que no les dejen ver siquiera los alimentos que les sentarían mal, para evitar que conciban un deseo que sería fatal, lo mismo la calma y la soledad son muy útiles para combatir esta particular enfermedad, a fin de que el espíritu enfermo deje de ser estorbado por múltiples imágenes y logre una mirada interior más pura, y desarraigar más fácilmente la hoguera pestilente de la concupiscencia

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, V, 4; Instituciones cenobíticas, VI, 3

En la misma medida en que podemos fácilmente mantenernos en guardia contra [esta enfermedad] y rechazarla, así también, si por negligencia, la dejamos entrar en el corazón, se vuelve más peligrosa que todas las demás enfermedades y más difícil de rechazar

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 2 (cf. VI, 21)