Monje y luego higúmeno del monasterio del Sinaí en los siglos VI-VII, autor de 'La escala del paraíso' (Klimax), tratado en treinta peldaños sobre las virtudes y los vicios. Es el manual clásico de la ascesis oriental, leído íntegramente en los monasterios durante la Cuaresma y fuente capital para la terapéutica de las pasiones.
Su origen se desconoce: la tradición lo hace sirio o palestino y la crítica moderna sugiere la región de Gaza; también se discuten sus fechas (c. 579-649 o c. 525-606).
Se engañan los que confían en ellos mismos y piensan que no necesitan de nadie que los guíe
[Muchos de aquellos que han emprendido el viaje,] al llegar a la mitad, se hallan en peligro o vuelven atrás, porque no están preparados para las tribulaciones
Los enfermos recibirán de la providencia de Dios y de sus médicos espirituales el remedio eficaz
Quienes son curados de las pasiones del alma mediante los cuidados de los médicos
Pon tu llaga al desnudo ante el médico
Sin la ayuda de un médico, son raros quienes sanan
[Quienes se han empeñado en sanar,] una vez recuperada la salud, se convierten en médicos... para todos, enseñando los síntomas de cada enfermedad, y su propia experiencia les hace capaz de impedir caer a los demás
El médico es aquel que ha adquirido la salud [espiritual] del alma y del cuerpo y no necesita [ya] ningún remedio para ellos
El médico debe estar completamente despojado de las pasiones
Bienaventurados los médicos que no sufren náuseas, y los superiores que poseen la impasibilidad
El que está perfectamente purificado ve el alma de su prójimo, no en ella misma, sino en cuanto a las disposiciones en que se encuentra
[El padre espiritual debe] dar su alma por el alma del prójimo
Nada muestra mejor el amor a los hombres y la bondad del Creador para con nosotros, que el hecho de haber dejado las noventa y nueve ovejas para buscar a la que se había perdido (cf. Lc 15, 4). Estate, pues, atento, venerado padre, y emplea todo tu celo, toda tu caridad, todo tu fervor, todos tus cuidados, todas sus súplicas ante Dios, a favor de quien está completamente extraviado y roto. Pues, donde las enfermedades y las heridas son graves, allí también, sin duda alguna, se conceden grandes recompensas
El médico sabrá que Dios le ha dado la sabiduría, cuando pueda curar enfermedades incurables para muchos otros
[Al elegir maestro espiritual, es preciso examinar, no vayamos a dar] con un enfermo en lugar de con un médico, con un hombre sujeto a las pasiones en lugar de con un hombre impasible
La habilidad del médico debe guardar proporción con la corrupción de nuestras llagas
Cuando un médico nos confiesa su impotencia, es necesario que vayamos a buscar otro
Si resulta que encuentras un hospital y un médico desconocidos, compórtate como si te limitaras a pasar y sondea en secreto a todos quienes están allí. Y, cuando empieces a sentir que los cuidados proporcionados por aquellos hombres del arte y aquellos enfermeros son de alguna utilidad para tus enfermedades y, sobre todo, que te procuran el remedio que buscabas contra el engreimiento del espíritu, entonces adelántate, cómpralo con el oro de la humildad, y firma el contrato sobre el pergamino de la obediencia
Todos lo miran como a una imagen ejemplar, y consideran sus palabras y sus actos como una regla y una norma
[El padre espiritual puede aliviar a los que sufren] sin que ellos se den cuenta y en secreto
[El padre espiritual] debe observar y adaptar los remedios
En ocasiones, lo que para uno es medicina, para otro es veneno; y algunas veces lo que se administra a una persona le sirve de medicina si se le da en el momento oportuno, pero dado a destiempo se convierte en veneno
He visto a un médico torpe que, humillando a un enfermo ya profundamente abatido, no lograba más que hundirlo en la desesperación. Y he visto a un médico hábil operar un corazón orgulloso con el cuchillo de la humillación y vaciarlo así de toda su infección
Debemos tener en cuenta los lugares, el género de conversión y de costumbres [de los enfermos]