Juan Crisóstomo — 38 citas

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JuanCrisóstomo

Patrísticac. 347 – 407
Nacimiento Antioquía de Siria (actual Antakya, provincia de Hatay, Turquía)
Muerte Comana del Ponto (actual Gümenek, provincia de Tokat, Turquía), camino del destierro
Tradición Padre griego

Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.

Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.

Sobre avaricia · 38 citas

Este amor [al dinero], que vence a cualquier otro amor, expulsa del alma cualquier otro deseo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Discurso: A quien no se daña a sí mismo

En efecto, no se puede amar al mismo tiempo a la propia alma y al dinero

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XXIII, 6

[Por la avaricia y la codicia, el hombre se vuelve] enemigo de sí mismo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXXX, 4

Los ricos y los avaros son ladrones de un cierto tipo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre Lázaro, I. Cf. Homilías sobre 1 Corintios, X, 4; Basilio de Cesarea, Homilías contra los ricos, VII, 5; Homilías contra las riquezas, VI, 5

La filargiria nos atrae el odio universal

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario al salmo 4, 2

[La filargiria] hace que nos detesten todos, los que han sido víctimas de la injusticia e incluso aquellos a los que no han pisoteado nuestras injusticias

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2. Cf. Homilías sobre la Epístola a los hebreos, I, 4

En las riquezas no hay más que motivos de aflicción, de divisiones, de querellas, de trampas, de odios y de temores

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXXXIII, 3

Si no cortamos la pasión desde el principio, una vez que entre en nosotros nos traerá una enfermedad de la que ya no podremos curarnos

Juan Crisóstomo Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, IX, 6; LII, 6; Homilía sobre la traición de Judas', Homilías sobre 1 Corintios, IX, 4; Discurso: A quien no se daña («esta grave enfermedad..., esta enfermedad que desafia a todo remedio y se apodera de todas las almas»); Comentario a san Juan, LXV, 3; Homilías sobre I Corintios, XXIII, 5; 6

No hay enfermedad más cruel que esa hambre incesante que los médicos llaman bulimia; por más que se come, nada puede calmarla. Transportad semejante enfermedad del cuerpo al alma, ¿hay algo más espantoso? Pues bien, la bulimia del alma es la avaricia; cuanto más se atiborra de alimentos, más desea. No deja de extender siempre sus deseos más allá de lo que posee

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 2 Timoteo, VII, 2

Los avaros no son más que los esclavos de sus bienes

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXXXIII, 3

[En los avaros y codiciosos] no hay nunca tranquilidad ni seguridad para su alma...; ni la noche ni el día les aportan sosiego..., sino que están atormentados por todas partes

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario al salmo 142, 4; cf. también Comentario a san Mateo, LXXXIII, 3

Están siempre agitados y su alma no tiene un momento de reposo. La impaciencia por adquirir lo que aún no tienen hace que estimen en nada lo que ya poseen. Por un lado tiemblan por la aprensión de perder lo que ya han acumulado, y por otro se esfuerzan por hacer nuevas adquisiciones, es decir, nuevos motivos de temor

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, I.XXXI,4

El rico, incluso cuando no sufre ninguna pérdida, tiene miedo de sufrirla

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los romanos, XXIV, 4

¿Dónde está el placer y el descanso del espíritu que se encuentra en las riquezas?

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Hornillas sobre 1 Corintios, XXII, 5

Yo os confieso que no veo más que motivos de aflicción y de pena... y una tristeza que no da tregua

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Hornillas sobre 1 Corintios, XXII, 5

[El avaro] se encuentra todos los días abrumado por nuevas preocupaciones y se queja de que la vida para él es una carga

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Homilías sobre 1 Corintios, XXII, 5

Los avaros no están privados del gozo de lo que tienen solo porque no se atreven a utilizarlo como desean, sino también porque nunca poseen lo bastante y siempre tienen sed de más. ¿Hay algo más penoso?

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Hornillas sobre 1 Corintios, XXII, 5

El apego que tienen a sus riquezas no es una prueba de la satisfacción que encuentran en ellas, sino de la enfermedad y del desequilibrio de su mente

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Hornillas sobre 1 Corintios, XXII, 5

El avaro vive en tinieblas y extiende una espesa noche sobre el mundo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Hornillas sobre 1 Corintios, XXII, 5

[Para el avaro,] la vista del alma se ha apagado

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Homilías sobre 1 Corintios, XXII, 5

La avaricia es una plaga terrible: cierra los ojos y tapa los oídos de quien está poseído por ella

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Hornillas sobre 1 Corintios, XXII, 5

La avaricia es una especie de noche que oscurece todas las cosas, o más bien que las hace ver de un modo distinto a como son en ellas mismas

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 2; Comentario a san Mateo, XXXVIII, 3; Hornillas sobre 1 Corintios, XXII, 5

Para el avaro, los hombres no son hombres

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Juan, LXIII, 3; Homilías sobre I Corintios, IX, 4

[Los avaros] son muy miserables porque dan el cielo a cambio de un poco de tierra y de barro. Se parecen a un rey que, después de cambiar su reino por un estercolero, se vanagloriara de ese trueque, como si ese estercolero valiera más que su corona

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXIII, 4

Los que viven sumidos en las tinieblas de la sinrazón ya no reconocen la verdadera naturaleza de las cosas, se revuelcan en la basura y el estercolero deja de parecerles un estercolero; poseídos por la avaricia, son insensibles al mal olor que ésta exhala

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXIII, 4; Comentario al salmo 9, 1

Gran número de hombres juzgan mal las cosas de aquí abajo y por eso caen en el desaliento. Ocurre que los locos se espantan de lo que no tiene nada de espantoso, temen cosas que a menudo no existen y huyen de las sombras. Los hombres que temen perder el dinero se parecen a ellos. En efecto, este temor no es imputable a la naturaleza, sino a la voluntad. Si hubiera aquí un verdadero motivo de aflicción, todos aquellos que sufren pérdidas deberían ser desgraciados; pero, si la misma desventura no produce en nosotros la misma aflicción, eso quiere decir que el principio de la aflicción no está en la naturaleza, sino en la bajeza de nuestros pensamientos

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario al salmo 9, 1

El querer superar al otro en la posesión de los bienes materiales no tiene otro principio que la disminución de la caridad; la avaricia no tiene otra fuente que el orgullo, el odio a los hombres y el desprecio

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los efesios, XVIII, 3

[Conviene meditar el ejemplo de] los que habían caído en el mal y se han curado de él

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XI, 5

[Conviene] prescribir una regla detallada, siguiendo el uso de los médicos

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XI, 5

¡Qué locura! ¡Qué enfermedad! Pero diremos que no se trata solo de acusar a los enfermos, sino de curarlos de su pasión. Y cómo curarlos sino mostrándoles que su pasión es innoble y entraña males incalculables

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XI, 5

[El enfermo necesita] no solo pensar en quienes se han curado del mal, sino también en los sufrimientos de quienes han perseverado en él

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XXIII, 5

[Es preciso] comprender la falta de valor de las cosas, saber que la riqueza es un esclavo fugitivo e ingrato, que sume a sus posesores en multitud de males

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XXIII, 5; XI, 5

Encomendémonos en todo [a nuestro Maestro] y no nos dejemos torturar por las preocupaciones de esta vida

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Catequesis bautismales, VIII, 19

Si damos prioridad a los bienes espirituales, no nos apurarán los bienes materiales, pues Dios nos los concederá

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Catequesis bautismales, VIII, 19

Tendamos con todo nuestro espíritu al deseo de los bienes espirituales y consideremos todo lo demás secundario respecto al gozo de los bienes futuros, a fin de recibir en abundancia los bienes presentes, los de la promesa

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Catequesis bautismales, VIII, 24

[Existen] otra belleza, otras riquezas, otros gozos superiores

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilía sobre 1 Corintios, XXIII, 5; XI, 5

Lo haréis, si sustituís este amor [al dinero] por otro amor, el deseo de las cosas del cielo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, IX, 6

Es muy útil para disipar la tristeza afligirse profundamente por ella

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Consolaciones a Estagiro, III, 14