Juan Crisóstomo — 19 citas

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JuanCrisóstomo

Patrísticac. 347 – 407
Nacimiento Antioquía de Siria (actual Antakya, provincia de Hatay, Turquía)
Muerte Comana del Ponto (actual Gümenek, provincia de Tokat, Turquía), camino del destierro
Tradición Padre griego

Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.

Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.

Sobre arrepentimiento · 19 citas

Hay un retorno si lo deseamos, y es posible volver a la belleza y al esplendor de antaño; basta con que colaboremos... El alma, una vez manchada y caída en la fealdad y la vergüenza a consecuencia de sus numerosos pecados, puede volver rápidamente a su belleza primera si nosotros mostramos una seria y sincera penitencia

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Catequesis bautismales, V, 24; cf. VI, 23

Tenemos que conservar siempre presente el recuerdo de nuestros pecados, incluso después de habernos purificado de ellos... El recuerdo del pasado es la salvaguarda del futuro

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 4

La penitencia es la curación del pecado

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

El pecado es la llaga y la penitencia es el remedio

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Lo que la llaga y el remedio son para el cuerpo, el pecado y la penitencia lo son para el alma

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Empleemos el remedio salvador, la penitencia, o más bien, recibamos de la mano misma de Dios esta penitencia que debe curarnos

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Recibamos, hermanos, la penitencia, el remedio que nos salvará, como el remedio que destruirá nuestros pecados

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Todos vosotros sois pecadores, pero no desesperéis, pues yo no dejo de ofreceros este remedio para aliviar vuestros males

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Yo presento para apoyar mis discursos, no solo a un hombre, ni a dos, ni a tres, sino a miles de hombres cubiertos de llagas y de úlceras, manchados con miles de crímenes, y que han sido curados por la penitencia, de modo que no ha quedado ni una cicatriz, ni rastro de sus antiguos males

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Cuando estemos cubiertos por completo con las llagas del pecado, si hacemos penitencia..., Dios las hará desaparecer de forma que no se vean ni cicatriz, ni rastro, ni indicio alguno

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Si Dios ve que los pecadores están dispuestos a hacer penitencia, si están por completo cargados de crímenes, cubiertos de úlceras, los trata y los cura sin que quede ninguna cicatriz, ningún rastro, ninguna marca de sus pecados

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Convenzámonos de toda la eficacia del remedio de la penitencia

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VII, 1-4; VIII, 1

Las lágrimas devuelven la vida a quien estaba muerto en el alma

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VIII, 4

El arrepentimiento resucita al que está muerto espiritualmente

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, VIII, 4

Reconozcamos francamente lo que somos y lo que son las heridas de nuestra alma, pues es la manera de darles remedio. El que no conoce el mal no se ocupa de su enfermedad

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilía sobre los demonios, II, 5

El diablo huye siempre ante la punta acerada de la penitencia

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la penitencia, III, 4

Oh, fiel, destierra la tristeza presente para revestir esa otra tristeza que el apóstol denomina tristeza según Dios, tristeza capaz de obrar nuestra salud duradera, en otras palabras, el arrepentimiento de los pecados que has cometido

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la consolación de la muerte, II, 8; Homilías sobre la Epístola a los filipenses, XIV, 1

El pecador... debe recurrir a la tristeza para desprender su alma y volverla a llevar a un estado mejor

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre las estatuas, IV, 5; Consolaciones a Estagiro, III, 13-14; Comentario a san Juan, LXXVIII, 1

La humildad tiene varios grados... David alaba esta humildad perfecta que no consiste solo en un abajamiento, sino en un quebrantamiento completo del corazón, cuando dice: ‘El sacrificio agradable a Dios es un espíritu abatido por la aflicción y el arrepentimiento; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias’ (Sal 50, 19)

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XV, 1-2