Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.
Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.
[La virginidad posee] la palma de la prioridad en el tiempo
[El matrimonio es bueno, pero] la virginidad es mejor
[No se puede censurar al que se casa,] pero sí reprochar que se restrinja a una esfera más modesta
[La virginidad es] estéril e infructuosa en los paganos, porque no la practican con vistas a Dios
[Cuando no es sino una forma de escapar del matrimonio,] la virginidad [es] más vergonzosa que el libertinaje
Al hablar de virginidad, el apóstol hace consistir su excelencia no tanto en la castidad del cuerpo como en la facilidad que nos proporciona para consagrarnos a Dios y dedicarnos a la piedad
[Aquellos] que hacen voto de castidad no se proponen solo mantenerse puros, sino sobre todo no ocuparse más que de las cosas de Dios, consagrarse por entero a su servicio
La virtud en el matrimonio es tanto menos fácil cuanto que el cuidado de una esposa y la preocupación solícita por los hijos detienen a nuestra alma en sus aspiraciones hacia el cielo y la conducen forzosamente a las preocupaciones de la tierra
[Jesús] no elimina solo el mal, sino la raíz del mal; pues la raíz del adulterio es la codicia impúdica. El Señor, por tanto, no corrige solo el adulterio, sino también la codicia. Los médicos combaten las causas de las enfermedades... Eso es también lo que hace Jesucristo
Os exhorto a cortar este mal desde el principio. Igual que la fiebre, cuando empieza, no procura una sed muy ardiente, pero cuando ha aumentado y encendido el fuego, causa una sed que ya no puede apagarse, de modo que ni la bebida más abundante podría saciarla y no hace sino atizar la hoguera, así ocurre en esta pasión: si no la arrancamos desde el principio, si no le cerramos la puerta de nuestra alma, una vez entrada nos traerá una enfermedad que ya no se podrá curar... Suplico, pues, a quienes aún no conocen esta enfermedad, que se protejan de ella
A quienes están afectados [por esta enfermedad], si quieren tomar a la razón como médico, les prometo grandes posibilidades de salvarse por la gracia de Dios