Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.
Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.
La ira es un fuego, es una llama que agarra, muerde y abrasa. Apaguémosla con la mansedumbre y la paciencia
La ira destruye la paciencia
El hombre verdaderamente paciente soporta sin flaquear el peso de la adversidad
El hombre paciente es como un puerto en el que se disfruta de una calma profunda: el daño que le causéis no podrá conmover esta roca; vuestros ultrajes no podrán quebrantar esta torre
[La paciencia] libra al alma de los espíritus malignos
(La paciencia es para el hombre) la fuente de todo bien
[La paciencia] proporciona una fuerza invencible
La paciencia podría ser un camino hacia la venganza
[La paciencia podría] atizar la llama de la ira en las almas irritadas
[La paciencia sin caridad podría] llevar al rencor
La paciencia sin la generosidad es un defecto