Juan Crisóstomo — 24 citas

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JuanCrisóstomo

Patrísticac. 347 – 407
Nacimiento Antioquía de Siria (actual Antakya, provincia de Hatay, Turquía)
Muerte Comana del Ponto (actual Gümenek, provincia de Tokat, Turquía), camino del destierro
Tradición Padre griego

Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.

Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.

Sobre limosna · 24 citas

Dios ha ordenado la limosna no tanto para el alivio de la indigencia cuanto para que aproveche a quienes la realizan

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la limosna, IV. Cf., Homilías sobre l Corintios, XXI, 6; Homilías sobre la Epistola a los romanos, XIX, 7

[El Señor] no solo considera la acción, sino que discierne la voluntad

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, I, 4; Homilías contra los anomeos, VIII, 2; Homilías sobre el Génesis, LV, 4; Homilías sobre los Hechos de los apóstoles, XXI, 5

Lo que [Dios] juzgará no es solo la acción externa, sino la intención secreta

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, I, 4; Homilías contra los anomeos, VIII, 2; Homilías sobre el Génesis, LV, 4; Homilías sobre los Hechos de los apóstoles, XXI, 5

[Lo que Dios pide es] la rectitud de la voluntad y la pureza de la intención. Pues Dios quiere curar vuestra alma por medio de la limosna y librarla de sus enfermedades

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 1

La virtud de la limosna no consiste solo en dar, sino en dar de la manera y con el fin que Dios nos manda

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 1

[La limosna] no es el don, es la diligencia y la alegría de dar

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la limosna, IV; Homilías sobre la Epístola a los filipenses, I, 4; Homilías sobre el Génesis, LV, 4

[La alegría de dar es] la alegría de la caridad que se derrama

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la limosna, IV; Homilías sobre la Epístola a los filipenses, I, 4; Homilías sobre el Génesis, LV, 4

Hay que tener amor a Dios, y que sea este el que siempre nos mueva a actuar

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, I, 4. Cf. Homilías sobre el Génesis, XXXI, 7

No hay diferencia entre dar a un pobre o a Jesús

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXXXVIII, 3

Por tanto, cuando des limosna a un pobre, dásela como a Jesucristo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, LXXXVIII, 3

Debemos poner un cuidado especial en dar limosna a Jesucristo [haciéndosela al prójimo], porque no lo vamos a tener siempre en calidad de pobre, sino solo en esta vida

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, L, 4

Dios quiere curar vuestra alma mediante la limosna y liberarla de sus enfermedades

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 1

Guardémonos de desdeñar... este remedio [la limosna] para nuestras heridas. He aquí, en efecto, el remedio saludable por excelencia, que hará desaparecer las úlceras de nuestras almas, hasta los vestigios de todas las cicatrices

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, LV, 3; 4

¿Comprendéis la importancia de este remedio [la limosna]?, pues apliquémoslo a nosotros mismos

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, LV, 3; 4

[Los pobres] son los médicos de vuestras heridas, y las manos que os tienden son los remedios que os ofrecen. La mano que el médico extiende hacia el enfermo, los remedios que le presenta no le curan tanto como el pobre hace desaparecer vuestros males extendiendo la mano hacia vosotros y recibiendo vuestra limosna

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, LV, 3; 4

[La limosna es uno de] esos remedios [por los cuales] haremos morir todas estas pasiones que envenenan nuestra alma

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, LV, 3; 4; Homilías: «Porque tenemos un mismo espíritu de fe», III, 11; Homilías sobre I Timoteo, XIV, 2; Comentario a san Mateo, IV, 9

[Una de las finalidades de la limosna es] enseñarnos a compadecernos de los males del prójimo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 7. Cf. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 79; Gregorio Magno, Morales sobre Job, XXI, 16-19

Mirad qué útil es la limosna... enseguida las almas se unen

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a Tito, VI, 3

Ella es quien reúne en un solo cuerpo a los miembros de Jesucristo

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a Tito, VI, 3

No hay pecado que la limosna no pueda purificar y no pueda destruir. Ella está por encima de cualquier pecado y es el remedio soberano contra todas las heridas

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Hechos de los apóstoles, XXV, 3; Homilías sobre la Epístola a Tito, VI, 3 (cf. VI, 2)

[La limosna] es el remedio de nuestras faltas, la que lava las manchas de nuestra alma

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Hechos de los apóstoles, XXV, 3; Homilías sobre la Epístola a Tito, VI, 3 (cf. VI, 2)

La limosna hace que el remedio de la penitencia produzca su pleno y entero efecto. Los remedios que los médicos mandan se componen a menudo de ciertas plantas, entre las cuales hay una más saludable que las otras. Lo mismo ocurre con el remedio de la penitencia. De los ingredientes que la componen, se encuentra una planta más eficaz que todas las demás y que lo es todo. Esta planta se llama limosna

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, IX, 4. Cf. Homilías sobre la penitencia, VII, 6

No hay como la limosna y la misericordia para hacernos semejantes a Dios

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los filipenses. Prefacio, 3

No os extrañéis de que lo propio del hombre sea ser caritativo, pues es lo propio de Dios

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 2 Timoteo, VI, 3; Homilías sobre 2 Corintios, XVI, 4; Comentario a san Mateo, LIII, 5