Juan Crisóstomo — 5 citas

Volver

JuanCrisóstomo

Patrísticac. 347 – 407
Nacimiento Antioquía de Siria (actual Antakya, provincia de Hatay, Turquía)
Muerte Comana del Ponto (actual Gümenek, provincia de Tokat, Turquía), camino del destierro
Tradición Padre griego

Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.

Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.

Sobre lujuria · 5 citas

La lujuria es una oftalmía muy grave; una afección no de los ojos del cuerpo, sino del alma

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 2 Corintios, VIII, 6; Homilías sobre la penitencia, VI, 2

Igual que las nubes y la niebla envuelven los ojos del cuerpo, así también, cuando la pasión impura se apodera del alma, le quita la facultad de prever, no le permite ver nada más allá del objeto presente...; pero el alma, tiranizada por estas tentaciones, es subyugada fácilmente por el pecado;...ya no tiene más que un objeto ante los ojos, en la mente, en el pensamiento... E igual que los ciegos, aunque se hallen de pie, al aire libre y a mediodía, no reciben en absoluto la luz del sol, puesto que sus ojos están cerrados, así también los desgraciados que son presa de esta enfermedad cierran sus oídos a las numerosas y saludables enseñanzas que resuenan a su alrededor

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XI, 4; cf. 3; Tratado de la compunción, I, 7

[La voluptuosidad es la] madre de la lujuria

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XI, 4; cf. 3; Tratado de la compunción, I, 7

Os exhorto a cortar este mal desde el principio. Igual que la fiebre, cuando empieza, no procura una sed muy ardiente, pero cuando ha aumentado y encendido el fuego, causa una sed que ya no puede apagarse, de modo que ni la bebida más abundante podría saciarla y no hace sino atizar la hoguera, así ocurre en esta pasión: si no la arrancamos desde el principio, si no le cerramos la puerta de nuestra alma, una vez entrada nos traerá una enfermedad que ya no se podrá curar... Suplico, pues, a quienes aún no conocen esta enfermedad, que se protejan de ella

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XI, 4-5

A quienes están afectados [por esta enfermedad], si quieren tomar a la razón como médico, les prometo grandes posibilidades de salvarse por la gracia de Dios

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre 1 Corintios, XI, 4-5