Monje y sacerdote de origen damasceno (siglos VII-VIII), retirado en la laura de San Sabas, autor de La fuente del conocimiento, cuya tercera parte, la Exposición exacta de la fe ortodoxa, es la primera gran síntesis dogmática de Oriente. Defensor de las santas imágenes, su tratado sobre las pasiones y las potencias del alma es una de las fuentes antropológicas más citadas por Larchet.
Su fecha de nacimiento oscila entre 650 y 676 según los autores.
Cristo se hizo obediente al Padre, curando nuestra propia desobediencia
Lo asumió todo para que todo fuera curado
[Cristo curó] lo semejante por medio de lo semejante
[Cristo] nos curó... con lo que recibió de nosotros y como nosotros
Toda la esencia divina se unió a toda la naturaleza humana; en efecto, de lo que Él depositó en nuestra naturaleza, el Dios Verbo, que nos modeló al comienzo, no dejó a un lado nada, sino que lo tomó absolutamente todo: el cuerpo, el alma, el espíritu, la razón y sus particularidades...; me tomó todo entero y se unió totalmente a mí para darme una salvación total, pues no puede curar lo que no ha asumido
Lo ha asumido todo para que todo fuera curado
Si decimos que las dos naturalezas de Cristo se compenetran la una con la otra, sabemos sin embargo que esta perijóresis procede de la naturaleza divina; pues ella se extiende y penetra por todas partes como quiere, pero nada lo hace a través de ella; transmite a la carne sus propias glorias, mientras que ella permanece impasible
[Cristo asume] las pasiones naturales e irreprochables
Como hombre, (Cristo) sometió él mismo, en sí mismo y por sí mismo al ser humano a Dios Padre
(Cristo) obedeció al Padre y así curó nuestra desobediencia
La muerte se acerca, se traga el cebo del cuerpo y muerde el anzuelo de la divinidad; y, tras probar el cuerpo que no ha pecado y que da la vida, se corrompe y vomita todo lo que antes había tragado. Las tinieblas se borran cuando llega la luz, y desaparece la corrupción bajo el ataque de la vida
Tras la transgresión, caímos de lo ‘natural’ a lo ‘antinatural’, y el Señor nos ha hecho remontar desde lo ‘antinatural’ a lo ‘natural’