Monje y sacerdote de origen damasceno (siglos VII-VIII), retirado en la laura de San Sabas, autor de La fuente del conocimiento, cuya tercera parte, la Exposición exacta de la fe ortodoxa, es la primera gran síntesis dogmática de Oriente. Defensor de las santas imágenes, su tratado sobre las pasiones y las potencias del alma es una de las fuentes antropológicas más citadas por Larchet.
Su fecha de nacimiento oscila entre 650 y 676 según los autores.
Todo lo que Dios ha hecho es bueno y todo lo que persiste tal como ha sido creado es bueno. Lo que se separa voluntariamente de lo natural y va contra la naturaleza se vuelve malo. Todo lo que sirve y obedece al Creador es según la naturaleza. Cuando una criatura, voluntariamente, se rebela y desobedece a su Creador, establece el mal en ella misma
El mal no es más que el alejamiento del bien, igual que la tiniebla es la ausencia de luz. Esto significa que si nosotros, los hombres, permanecemos en nuestro estado natural, entonces estamos en la virtud; pero si nos apartamos del estado natural, llegamos a un estado antinatural (παρά φύσιν), es decir, a los vicios
[Las pasiones son una] desviación voluntaria de lo natural a lo antinatural
Las pasiones del alma son el olvido, la negligencia y la ignorancia; por estos tres vicios el ojo del alma (la inteligencia) se ciega y se somete a todas las pasiones, que son la impiedad, la falsa opinión, es decir, toda herejía, la blasfemia, el acaloramiento, la ira, la amargura, el arrebato, el odio a los hombres, el rencor, la calumnia, la condena, la tristeza irracional, el miedo, la cobardía, la disputa, la rivalidad, la envidia, la vanidad, el orgullo, la hipocresía, la mentira, la infidelidad, la avidez, el amor a la materia, las inclinaciones apasionadas, la posesión de las cosas terrenas, la acedia, la bajeza de alma, la ingratitud, la murmuración, la alienación, la presunción, la arrogancia, la jactancia, el amor al poder, el deseo de agradar a los hombres, la astucia, la impudicia, la insensibilidad, la adulación, la falsedad, el disimulo, la doblez, el consentimiento a los pecados que realiza la parte apasionada del alma, la práctica continua de estos pecados, el extravío de los pensamientos, la filautía..., el amor al dinero..., la malignidad y la maldad. Las pasiones del cuerpo son la gula, la glotonería, la embriaguez..., la lujuria, el adulterio, el impudor, la impureza, el disfrute, el amor a toda clase de placeres, la corrupción de niños..., las malas codicias y todas las pasiones infames antinaturales; el robo, el sacrilegio, el bandidaje, el asesinato y toda licencia y goce de las voluntades de la carne para reforzar aún más al cuerpo; los oráculos, los sortilegios, los presagios, los augurios, el amor a los adornos, la frivolidad, la indolencia.., la ociosidad condenable, las distracciones, los juegos de azar, el mal uso apasionado de los placeres del mundo, la vida que ama al cuerpo