Anacoreta palestino del siglo VI, llamado «Juan el Profeta» o «el otro anciano», recluso en el monasterio del abad Serido junto a Gaza y compañero de san Barsanufio. Su correspondencia espiritual con Barsanufio, dirigida a monjes y laicos, es uno de los grandes tratados prácticos de discernimiento y curación de las pasiones.
No se conservan datos sobre su nacimiento; se ha propuesto identificarlo con Juan de Bersabé, pero la identificación es discutida. La fecha de su muerte (c. 543) es aproximada.
No es necesario preguntar por todos los pensamientos que germinan en el corazón, pues los hay pasajeros. Se debe interrogar a propósito de los pensamientos que permanecen y luchan contra el hombre
La libertad, en lo referido a los pensamientos, es, para el que pregunta, descubrir completamente el pensamiento a aquel a quien se dirige, no ocultarle nada ni disfrazarlo de ningún modo por vergüenza, ni echar la culpa a otro, como suele ocurrir, sino hacerse cargo de él. En cambio, disimular el pensamiento perjudica
Quien se abstiene de revelar sus pensamientos se queda sin cura para sus males