Monje egipcio del siglo IV, fundador de la colonia monástica de Escete y uno de los grandes Padres del desierto, llamado 'el Grande' o 'el portador del Espíritu'. Bajo su nombre circulan las célebres Homilías espirituales (macarianas), fuente capital de la doctrina sobre el corazón, la gracia y la lucha contra las pasiones.
La atribución de las Homilías espirituales a Macario es discutida (corpus pseudo-macariano, quizá siro del siglo IV-V); su aldea natal, Shabsheer, procede de una tradición tardía.
Si queréis creer lo que es más claro -añade, con la intención de reconducir a los pecadores a quienes se dirige al camino del conocimiento verdadero-, debéis creer más a las cosas invisibles que a aquellas que veis con vuestros ojos. Esto parece una paradoja y, sin embargo, es una verdad
A causa de la transgresión del mandamiento, el alma se ha vuelto un juguete de todas las potencias adversas. En efecto, estas le han hecho abandonar su sensatez, han embotado su inteligencia de las cosas celestiales hasta el punto... de que cree que esto ha sido así desde el principio
Todo el esfuerzo y el trabajo de los Padres, y el del mismo Señor, tienden a esto: que todos los hombres conozcan a Dios
[El hombre impasible] concibe pensamientos puros sobre todas las cosas
Sin el Señor Jesús y la actuación de la potencia divina, nadie puede conocer la sabiduría y los misterios de Dios
[Aquel que es digno del conocimiento de Dios se hace partícipe] de la inteligencia que no es de este mundo
[Aquel que es digno del conocimiento de Dios difiere] en todo de todos los hombres que tienen el espíritu del mundo
Nuestras almas deben, pues, cambiar y pasar de su estado actual a otro estado, en una naturaleza divina, y hacerse nuevas... El Señor ha venido para cambiar y recrear nuestras almas, para hacerlas participar de la naturaleza divina, como está escrito (2 Pe 1, 4), para dar a nuestra alma un alma celestial, a saber, el espíritu de la divinidad... a fin de que podamos vivir de la vida eterna
[Entre Dios y el alma:] Él es Dios y ella no es Dios; Él es Señor y ella es la sierva; Él es el Creador y ella la criatura; Él es el artesano y ella la obra. No hay nada común entre la naturaleza de uno y la de la otra
La presencia en el hombre de la energía de la gracia de Dios y el don del Espíritu Santo, que un alma fiel es juzgada digna de recibir, se adquieren mediante muchos combates, mucha paciencia, aguante, tentaciones y pruebas, pues el uso de la voluntad libre debe ser puesto a prueba mediante muchas tribulaciones. Cuando ella no entristece ya en nada al Espíritu, sino que concuerda con la gracia por la práctica de todos los mandamientos, entonces es liberada de las pasiones, recibe la plenitud de la adopción filial del Espíritu, de la sabiduría que se expresa de una forma misteriosa (cf. 1 Cor 2, 15), de la riqueza espiritual y de la inteligencia que no es de este mundo, de la que se hacen partícipes los verdaderos creyentes
Él [el Señor] dice que se manifiesta a quienes... guardan sus mandamientos
Verdaderamente bienaventurados y adeptos fervientes a la vida y al gozo sobrenatural los que, consagrándose al ardor de la fe y a la conducta virtuosa, han recibido por la experiencia y la percepción el conocimiento celestial de los misterios del Espíritu
El alma iluminada por el Espíritu... y que ve así por el espíritu la belleza deseada, única e inexpresable, está herida por el amor divino... Entonces adquiere un amor ilimitado e inagotable por el Señor a quien desea