Monje egipcio del siglo IV, fundador de la colonia monástica de Escete y uno de los grandes Padres del desierto, llamado 'el Grande' o 'el portador del Espíritu'. Bajo su nombre circulan las célebres Homilías espirituales (macarianas), fuente capital de la doctrina sobre el corazón, la gracia y la lucha contra las pasiones.
La atribución de las Homilías espirituales a Macario es discutida (corpus pseudo-macariano, quizá siro del siglo IV-V); su aldea natal, Shabsheer, procede de una tradición tardía.
Si uno padece una enfermedad o tiene fiebre, su cuerpo está tendido en el lecho, sin poder realizar ninguna de las tareas de esta tierra; pero, al mismo tiempo, la lengua habla de estas tareas, y la mente no permanece en reposo, sino que... se pone en busca del médico y envía a sus amigos a buscarlo. De la misma manera, el alma ha caído, después de la transgresión del mandamiento, en la enfermedad de las pasiones y se ha quedado sin ningún vigor. Pero, si se acerca al Señor, cree obtener su auxilio y reniega de su primera y detestable vida, incluso yaciendo en la enfermedad del pecado sin poder realizar las obras de la vida de verdad, el alma sigue conservando el poder de preocuparse por conservar la vida, de suplicar al Señor, de buscar al verdadero médico
Cuanto más resistimos a sus ataques, tanto más se arma el Maligno contra nosotros
El monje adquirirá esta caridad gracias a esa oración
De ella [la oración] procede, en quienes son considerados dignos... la unión de sus disposiciones interiores con el Señor en una caridad inefable
[Que] el hombre pida constantemente al Señor engendrarlo [el amor] en su corazón, haciéndole crecer y progresar cada día por la gracia en el continuo e incesante recuerdo de Dios
El alma iluminada por el Espíritu... y que ve así por el espíritu la belleza deseada, única e inexpresable, está herida por el amor divino... Entonces adquiere un amor ilimitado e inagotable por el Señor a quien desea