Monje egipcio del siglo IV, fundador de la colonia monástica de Escete y uno de los grandes Padres del desierto, llamado 'el Grande' o 'el portador del Espíritu'. Bajo su nombre circulan las célebres Homilías espirituales (macarianas), fuente capital de la doctrina sobre el corazón, la gracia y la lucha contra las pasiones.
La atribución de las Homilías espirituales a Macario es discutida (corpus pseudo-macariano, quizá siro del siglo IV-V); su aldea natal, Shabsheer, procede de una tradición tardía.
Es preciso que toda la lucha del hombre se dirija contra sus pensamientos
Quien verdaderamente desea hacerse cristiano, debe entablar un combate no carnal, sino del espíritu, contra los pensamientos... Por medio de este combate podrá obtener la purificación
Existe una malvada potencia adversa que extravía secretamente al género humano y lo conduce hacia el mal y le enseña invisiblemente, en el corazón, toda clase de impiedad. Como consecuencia, los hombres ya no tienen sino que realizar lo que se les ha sugerido en secreto, en función de la libre voluntad de cada uno; la mayoría no sabe de dónde vienen estas sugerencias, pero creen que se deben a una tendencia natural, a causa de la costumbre que tienen de ver brotar de su corazón los malos pensamientos antinaturales
[El hombre debe] rumiar las palabras de los mandamientos de Dios y ejercitar en ello su mente. Todo esto con el fin de que el pensamiento antagonista y piadoso que permanece en nosotros triunfe sobre el mal
Cuanto más resistimos a sus ataques, tanto más se arma el Maligno contra nosotros
Aquel a quien le ruegan que hable y le obligan a anunciar la palabra, debe entristecerse, huir de ello como del fuego y rechazar el pensamiento a fin de escapar de él y no caer en la cenodoxia a causa de su palabra
[El hombre impasible] concibe pensamientos puros sobre todas las cosas