Escritor ascético del siglo V, contemporáneo de Nestorio, autor de La ley espiritual, Sobre los que creen justificarse por las obras y Sobre el bautismo, recogidos en la Filocalia. Su análisis de los pensamientos (logismoi), del consentimiento de la voluntad y de la relación entre gracia y esfuerzo es una de las claves de la terapéutica espiritual oriental.
Datación y lugares discutidos: murió después de 430 y probablemente antes del concilio de Calcedonia (451). Según la Enciclopedia Católica habría sido superior de una laura en Ancira (Galacia) y después ermitaño en el desierto al este de Palestina; la tradición hagiográfica bizantina lo hace natural de Atenas y monje en Nitria, discípulo de san Juan Crisóstomo.
[La predisposición es] una reminiscencia involuntaria de malas acciones anteriores
La pasión que ha conquistado un campo de operaciones con la complicidad de la voluntad, se despertará más tarde violentamente, incluso en aquel que ya no quiere tener nada que ver con ella
Cuando hayamos eliminado de nuestro espíritu toda malicia deliberada, tendremos que combatir las pasiones a las que estamos predispuestos
No digas: ‘Lo que yo no deseo, ocurre de todas maneras’. Aunque no aprecies las consecuencias, no por ello dejas de sentir complacencia por las causas
Cuando constates que en el fondo de ti mismo actúan pulsiones ocultas e inclinan a la pasión al espíritu que gozaba de reposo, sábete que el espíritu mismo, en tiempos, las gobernó, las utilizó y las injertó en el corazón
Amamos las causas de los pensamientos que se forman a pesar nuestro, y por eso vienen a nosotros; pero, en el caso de pensamientos voluntarios, está claro que no amamos solo las causas, sino también su objeto
Los pensamientos involuntarios nacen de un pecado anterior; los voluntarios, de la libre elección de la voluntad propia, por lo que está claro que los segundos son responsables de los primeros