Máximo el Confesor — 44 citas

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Máximoel Confesor

Patrísticac. 580 – 662
Nacimiento Constantinopla (actual Estambul, Turquía) (aproximado)
Muerte Fortaleza de Schemarum, identificada con Muris-Tsikhe, cerca de Tsageri, en la antigua Lázica (actual Georgia)
Tradición Padre bizantino

Monje y teólogo bizantino del siglo VII, antiguo secretario imperial de Heraclio, fue el gran adversario del monotelismo, por lo que sufrió mutilación y destierro. Autor de las 'Centurias sobre la caridad', las 'Ambigua', las 'Cuestiones a Talasio' y la 'Mistagogia', es una de las cumbres de la síntesis entre dogma y ascesis, y una de las fuentes principales de Larchet.

Las fuentes griegas lo hacen nacer en Constantinopla; una Vida maronita siríaca lo sitúa en Hesfin (Hisfiyya), en Palestina/Golán, hipótesis discutida por la crítica.

Sobre amor a Dios · 44 citas

Quien ama a Dios, no se entristece contra nadie por motivos de orden temporal. No inspira ni siente más que una tristeza, pero saludable

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 58, en PG 90, 597B; Centurias sobre la caridad, I, 41

A quien posee el amor a Dios no le cuesta trabajo seguir al Señor su Dios, como dice el divino Jeremías, sino que soporta con generosidad críticas y agresiones sin desearle mal a nadie

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Discurso ascético, 21

[La caridad no es,] distinta y separadamente, esta para con Dios y aquella para con el prójimo, sino única e idéntica a sí misma en su totalidad, debida a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

Quien ama a Dios, inevitablemente ama a cada hombre como a sí mismo

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 13; 23

Quien ama a Dios ama también a su prójimo sin reserva

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 13; 23

‘Aquel que me ama guardará mis mandamientos’, dice el Señor (Jn 14, 15). Pues bien, ‘mi mandamiento es éste: que os améis los unos a los otros’ (Jn 15, 12). Por tanto, quien no ama a su prójimo no guarda el mandamiento, y el que no guarda el mandamiento no podrá amar al Maestro

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Discurso ascético, 7

Quien alberga en su corazón una brizna de enemistad hacia alguien por cualquier ofensa, es completamente ajeno al amor de Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 15-16

La caridad nace de la impasibilidad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 2 (cf II, 30; IV, 91). Cf. asimismo Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 1

No te ames a ti mismo y amarás a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 37

Llegar a la posesión habitual de [la] caridad es imposible mientras se mantenga una relación pasional con alguna de las cosas terrenas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 1 (cf. 72; 75); II, 1; Discurso ascético, 6

Nadie puede amar en verdad a Dios y al prójimo si no renuncia a toda adhesión a las cosas del mundo. En verdad, es absolutamente imposible entregarse absolutamente a las cosas materiales y a la vez amar a Dios. Es lo que ha dicho el Señor: ‘Nadie puede servir a dos señores’ (Mt 6, 24)

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 1 (cf. 72; 75); II, 1; Discurso ascético, 6

No ama a Dios aquel que guarda su espíritu apegado a cualquier objeto terreno

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 1 (cf. 72; 75); II, 1; Discurso ascético, 6

[La mayoría de los motivos del amor está] viciada por la pasión y lejos, por tanto, de la verdadera caridad

Máximo el Confesor Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 9

Las pasiones grabadas en su alma [la del que no es impasible] oscurecen su juicio

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 92

Todas las virtudes ayudan al espíritu al amor por Dios, pero más que las demás, la oración pura

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 11

El que ama sinceramente a Dios ora también absolutamente sin distracción, y el que ora sin ninguna distracción ama también sinceramente a Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 1 (cf. 7)

Ella sola [la caridad] hace ver que el hombre es a imagen del Creador

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

[Hay que] tener plenamente orientados hacia lo divino [las pasiones y los pensamientos]

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 8; Cuestiones a Talasio, prólogo

Pasión de amor censurable es aquella que ocupa el espíritu en las realidades materiales; pasión de amor loable, la que lo entrega a las realidades divinas. Pues, de ordinario, cuando se detiene en un objeto el espíritu está cómodo y allí donde él está cómodo convergen su deseo y su amor; ya sea sobre las realidades divinas y espirituales que le son propias, ya sea sobre las realidades y las pasiones carnales

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 55; Centurias sobre la caridad, III, 67-72

[Si el espíritu se ejercita largamente en abstenerse de los placeres y ocuparse de lo divino,] al final todo su deseo se tornará hacia lo divino

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 55; Centurias sobre la caridad, III, 67-72

[El alma se sirve también] de su potencia irascible para defender amorosamente el objeto de sus búsquedas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 55

[La] caridad es el fruto de la reunión y unión de las potencias del alma -es decir, racional, irascible y concupiscible- juntas alrededor de las cosas de Dios

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 49

[Las pasiones] se fortalecen por el uso desordenado de nuestras propias potencias: racional, irascible y concupiscible

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2

Era necesario que la razón, en lugar de ignorarla, se orientase hacia Dios por la búsqueda exclusiva del conocimiento; que la concupiscible, por la de la filautía, dirigiera su deseo solo hacia Dios, que la irascible, vacía de tiranía, emprenda el combatir por Dios solo y que fuera creada la divina y bienaventurada caridad que se forma de ellos y por el que ellos son

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2
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