Nicolás Cabasilas — 9 citas

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NicolásCabasilas

Medievalc. 1322 – c. 1392
Nacimiento Tesalónica (actual Grecia)
Muerte Constantinopla (actual Estambul, Turquía) (aproximado)
Tradición Teólogo bizantino

Teólogo y místico bizantino del siglo XIV, laico y defensor de los hesicastas y de san Gregorio Palamás, autor de La vida en Cristo y de la Explicación de la divina liturgia. Su síntesis de la vida sacramental como terapia y transformación del hombre en Cristo es una referencia constante en la espiritualidad ortodoxa; fue canonizado en 1983.

Su nacimiento se data entre 1319 y 1323 y su muerte después de 1391 (a veces 1395); pasó sus últimos años en Constantinopla, en el monasterio de Mangana, pero el lugar exacto de su muerte no está documentado con certeza.

Sobre patología · 9 citas

El ojo ha sido creado para la luz; el oído, para los sonidos; todas las cosas, para su fin; y el deseo del alma, para elevarse hacia Cristo

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, II, 90

Ni el amor ni la alegría pueden ser excitados por los bienes de este mundo, que no son sino falsas imitaciones; lo que parece bueno no es más que un simulacro de bien

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, II, 91

Nuestra capacidad de desear ha sido adaptada y guarda proporción con la inmensidad de este objeto de nuestros deseos

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, II, 90; VII, 60-61

[Dios] ha conjuntado con Él mismo nuestra alma, y también nuestra potencia de desear y todo nuestro ser

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, II, 90; VII, 60-61

El corazón humano ha sido creado en función de Cristo, como un inmenso joyero, lo suficientemente amplio como para contener a Dios mismo

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, II, 90; VII, 60-61

Constatamos que nuestra calidad de desear... no la colma nada de la naturaleza, sino que todo se muestra deficiente con relación a ella

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, II, 90; VII, 60-61

Nada de aquí nos sacia, nada satisface nuestros deseos, estamos siempre alterados, como si nunca alcanzáramos el objeto de nuestras aspiraciones. Pues el alma humana tiene sed de infinito, y ¿cómo le satisfaría el mundo pasajero? Eso es lo que el Salvador enseñó a la Samaritana: ‘El que beba de esta agua volverá a tener sed’ (Jn 4, 13)

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, II, 90; VII, 60-61

Sean cuales sean los bienes con los que somos favorecidos, incluso aunque poseyéramos la totalidad de los bienes, lanzamos nuestra mirada más lejos y, más allá de los bienes presentes, perseguimos los bienes ausentes; nada sacia nuestro deseo, nada aplaca nuestra sed de dicha, nada satisface plenamente nuestra capacidad de gozar

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, VII, 60

Hemos recibido la memoria para llevar a Cristo en nosotros

Nicolás Cabasilas Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, VI, 91