Apóstol judío de Tarso, convertido hacia el año 34 y misionero por Asia Menor y Grecia; sus cartas (Romanos, Corintios, Gálatas...) forman el núcleo del Nuevo Testamento. Su doctrina del hombre viejo y el hombre nuevo, de las pasiones y de la vida según el Espíritu es la matriz bíblica de toda la antropología ascética oriental que recoge Larchet.
Su martirio en Roma se sitúa entre 64 y 67, bajo Nerón; la tradición lo ubica en la vía Ostiense.
Que cada uno de vosotros sepa poseer su propio cuerpo con santidad y honestidad, sin entregarse a una codicia apasionada, como hacen los paganos que no conocen a Dios
El que no está casado se preocupa por las cosas del Señor, por complacer a su Señor
La que no está casada se preocupa por las cosas del Señor
El casado se preocupa de las cosas del mundo, de complacer a su mujer... y la casada se preocupa de las cosas del mundo, de complacer a su marido
No os privéis uno del otro..., no vaya a ser que Satán os tiente a causa de vuestra falta de control
A fin de evitar la lujuria, que cada uno tenga su mujer, y que cada mujer tenga su marido
No os privéis uno del otro... no vaya a tentaros Satán a causa de vuestra falta de control
A los que no están casados y a las viudas, les digo que es bueno que permanezcan como yo. Pero, si no pueden contenerse, que se casen, pues más vale casarse que abrasarse
Que el matrimonio sea honrado por todos y el lecho conyugal esté exento de mancha
Que el marido dé a su mujer lo que le debe, y que la mujer actúe de la misma manera para con su marido. No es la mujer quien dispone de su cuerpo, sino su marido. Igual que no es el marido quien dispone de su cuerpo, sino su mujer. No os privéis uno del otro, a no ser de común acuerdo y por un tiempo, para daros a la oración; luego volved juntos
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia
El hombre se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Este misterio es grande; digo esto en relación con Cristo y la Iglesia
[En Cristo] ya no hay hombre o mujer