Apóstol judío de Tarso, convertido hacia el año 34 y misionero por Asia Menor y Grecia; sus cartas (Romanos, Corintios, Gálatas...) forman el núcleo del Nuevo Testamento. Su doctrina del hombre viejo y el hombre nuevo, de las pasiones y de la vida según el Espíritu es la matriz bíblica de toda la antropología ascética oriental que recoge Larchet.
Su martirio en Roma se sitúa entre 64 y 67, bajo Nerón; la tradición lo ubica en la vía Ostiense.
[Cristo se hace] pecado por nosotros
Solo Él [Dios] posee la inmortalidad
Nuestro viejo hombre ha sido crucificado con Él a fin de que se destruyera el cuerpo del pecado, para que no seamos ya esclavos del pecado
Por su muerte aniquiló al que tiene el poder de la muerte, es decir, al diablo
[Cristo] libera a aquellos que, por miedo a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud
Si Cristo no ha resucitado, vana es vuestra fe
Todos hemos sido sepultados con Él... en su muerte a fin de que, como Cristo resucitó de entre los muertos por la Gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva
[En Cristo resucitado, el hombre] vive para Dios
Cristo se manifestó una sola vez para abolir el pecado
[Cristo] obtuvo una redención eterna
Hemos sido santificados de una vez para siempre por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo
[Los cristianos son] miembros de su cuerpo [de Cristo]
[Los cristianos son] partícipes de Cristo