Apóstol judío de Tarso, convertido hacia el año 34 y misionero por Asia Menor y Grecia; sus cartas (Romanos, Corintios, Gálatas...) forman el núcleo del Nuevo Testamento. Su doctrina del hombre viejo y el hombre nuevo, de las pasiones y de la vida según el Espíritu es la matriz bíblica de toda la antropología ascética oriental que recoge Larchet.
Su martirio en Roma se sitúa entre 64 y 67, bajo Nerón; la tradición lo ubica en la vía Ostiense.
Os exhorto, por la misericordia de Dios, a ofrecer vuestro cuerpo como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios
Trato con dureza mi cuerpo y lo tengo dominado
Que cada uno de vosotros sepa poseer su propio cuerpo con santidad y honestidad, sin entregarse a una codicia apasionada, como hacen los paganos que no conocen a Dios
Si hacéis morir las acciones del cuerpo mediante el espíritu, viviréis
Trato mi cuerpo con dureza
Nunca nadie ha odiado su propia carne, sino que la nutre y cuida de ella, como Cristo hace con la Iglesia