Los monjes de los desiertos de Egipto, Palestina y Siria de los siglos IV y V, cuyos dichos y hechos se recogieron en los Apotegmas de los Padres. Bajo este nombre se agrupan aquí los dichos anónimos y los de abbas de los que apenas queda otra noticia.
Registro colectivo: reúne dichos de «un anciano», «los ancianos» y de abbas homónimos difíciles de identificar (Teodoro, Serapión, Elías, Santiago).
[Si uno de tus hermanos] te injuria o te aflige de algún modo, reza por él, como dicen los Padres, pensando que te procura grandes beneficios y que es un médico que te cura del amor al placer
Si un hombre recuerda que alguno le ha afligido, perjudicado o insultado, debe acordarse de él como de un médico enviado por Cristo y considerarlo un benefactor. Pues, si tú te afliges en estas circunstancias, es que tu alma está enferma. En efecto, si no estuvieras enfermo, no sufrirías. Por tanto, debes dar gracias a este hermano puesto que gracias a él conoces tu enfermedad, rezar por él y recibir lo que procede de él como remedios que el Señor te envía. Si, por el contrario, te enfadas con él, es como si le dijeras a Jesús: ‘No quiero recibir tus remedios’