Monje bizantino del siglo XII, autor del extenso Libro (Tesoro del conocimiento divino y los Veinticuatro discursos), la pieza más larga de la Filocalía. Su obra es una gran síntesis de la tradición ascética anterior sobre las pasiones, las virtudes y la guarda de la mente, escrita en pobreza absoluta a partir de libros prestados.
Datación discutida: por citar a Simeón Metafraste (m. c. 1000) no puede ser el obispo mártir Pedro de Damasco del siglo VIII con quien lo identificó san Nicodemo Hagiorita. Los manuscritos sitúan la redacción hacia 1156-1157; algunas tradiciones lo fechan en 1027-1107. Se desconocen su patria (el apelativo 'Damasceno' puede no indicar su origen), sus fechas exactas y el lugar de su muerte.
El insensato es filáutico
[Cuando el hombre reza profundamente,] su espíritu empieza a ver [sus] faltas como la arena del mar. Aquí se encuentra el origen de la iluminación del alma y es entonces el signo de su salud
[Por los divinos mandamientos de Cristo] conserva el bautizado la gracia del Espíritu Santo, solo si quiere observarlos
Por la gracia, Dios ha dado a todos el poder de llegar a ser hijos de Dios (Jn 1, 12) observando los mandamientos divinos
[Los mandamientos] son la gracia de Dios
Espera en [Dios] y, de un modo u otro, Él actuará... En su amor al hombre, a través de la esperanza, abrirá otro camino que tú desconoces para salvar a tu alma cautiva. Limítate a no dejar al margen a Aquel que puede curarte
Cuando los enemigos lo humillan ante Dios, él [el hombre] se levanta por medio de la esperanza, para no caer jamás cediendo a la turbación y no desesperar nunca bajo el miedo
Que el temor engendre el duelo