Monje bizantino de los siglos X-XI, higúmeno de San Mamas en Constantinopla y desterrado por su enseñanza. Autor de las 'Catequesis', los 'Discursos éticos' y los 'Himnos del amor divino', proclamó la experiencia consciente de la luz increada y la necesidad del padre espiritual, anticipando la síntesis hesicasta.
Algunas fuentes sitúan su nacimiento en Galatê de Paflagonia y su muerte el 12 de marzo de 1022.
Que nadie vaya a fiarse exclusivamente de la fe en Cristo
Los que se apoyan solo en la fe, no tienen fe (son άπιστοι)
[Los que no experimentan los efectos del bautismo están] inválidos por no cumplir los mandamientos
[Los bautizados] adquieren la santidad mediante la práctica de los mandamientos
[Dios se revela a quienes guardan sus mandamientos] según la capacidad de cada uno
Hallamos diversas razones para la debilidad del cuerpo: o bien los remedios no actúan porque están demasiado viejos, o bien el médico es inexperto y da un remedio en lugar de otro, o el enfermo es desobediente y no observa sus prescripciones. Pero en el caso del alma no ocurre así. En efecto, no podemos decir que el médico no tenga experiencia y que no haya dado los remedios convenientes, puesto que el médico de nuestras almas es Cristo, que lo sabe todo y que da a cada pasión el remedio apropiado, quiero decir los mandamientos... Este médico no es, pues, inexperto. Por otra parte, tampoco podemos decir que los remedios sean ineficaces porque estén viejos. Los mandamientos de Cristo no envejecen nunca, sino que incluso se renuevan en la medida en que sirven. Por tanto, no hay más obstáculo para la salud del alma que su propio desorden
[El Señor bendice] a quienes, por la práctica anterior de los mandamientos, han merecido ver y han contemplado en ellos mismos la luz iluminadora y resplandeciente del Espíritu
Por los mandamientos se nos abre la puerta del conocimiento
[Quien] ha sido elevado a la cima de la contemplación por la práctica de los mandamientos, ese ve a Dios en persona
[A Dios] no podemos llegar a contemplarlo si no es por la observancia exacta de sus mandamientos, es decir, si su práctica no está mancillada con ninguna clase de alteración debida a la negligencia y el desprecio, sino que se observa y se pone en práctica con un cuidado ferviente. Por consiguiente, ‘todos aquellos que se atengan a esta regla no se hallarán nunca lejos del reino de los cielos’ (Mc 12, 34); en proporción a su fervor y a su práctica..., tarde o temprano, más o menos, recibirán el salario de la visión de Dios y se harán partícipes de la naturaleza divina; tendrán la categoría de dioses por adopción e hijos de Dios en Jesucristo
Allí donde se guardan con exactitud los mandamientos, allí también tendrá lugar la manifestación del Salvador
No le corresponde a ninguno de los no iniciados escrutar los misterios escondidos del Reino de los cielos sin la práctica previa de los mandamientos ni el progreso en la virtud hasta la perfección
A aquellos que dan prueba de amor hacia Él con la observancia de los mandamientos... [Cristo] se manifiesta, como él mismo dijo; por su manifestación les da el Espíritu Santo en persona y, a continuación, por el Espíritu Santo, Él mismo y el Padre moran inseparablemente con ellos