Monje de la laura de San Sabas, junto a Jerusalén, que llegó a ser obispo de su Edesa natal a mediados del siglo IX, en época del califato abasí. Se le atribuyen los «Cien capítulos» recogidos en la «Filocalía», una síntesis ascética de gran difusión que depende sobre todo de Evagrio Póntico y de san Máximo el Confesor.
Datación muy discutida: su «Vida» es un texto legendario y anacrónico, probablemente compuesto en el siglo X, y varios estudiosos distinguen al obispo de Edesa del autor de los «Cien capítulos», identificado a veces con «Teodoro el Gran Asceta».