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Anacoreta de origen egipcio establecido en el siglo VI como recluso junto al monasterio de Serido, en Tavata, cerca de Gaza; con su compañero Juan el Profeta dirigió por escrito a monjes, clérigos y laicos. Sus más de 850 Cartas (Correspondencia) son un manual insuperable de dirección espiritual y de discernimiento, muy citado por Larchet en el tratamiento de las enfermedades del alma.
Se le suele datar la muerte hacia 540; las fuentes indican que vivió al menos hasta después de 543. Se sabe que nació en Egipto, pero no la localidad.
Aquellos que se acercan a nuestro gran médico son iluminados por Él y Él los cura de todas sus enfermedades espirituales
Jesús es médico de las almas y de los cuerpos
El gran médico que soporta nuestras enfermedades
El gran médico espiritual y celestial que cura tanto las almas como los cuerpos
Nuestro gran y celestial médico nos ha dado remedios y cataplasmas... Ante todo, nos ha dado la humildad, que destierra todo orgullo
[Cristo] nos ha dado la gran cataplasma que aprieta todos los miembros, que cura toda enfermedad y toda dolencia (cf. Mt 4, 23), a saber, la caridad