Basilio de Cesarea — 91 quotes

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Basiliode Cesarea

Patristicc. 330 – 379
Born Cesarea de Capadocia (actual Kayseri, Turquía)
Died Cesarea de Capadocia (actual Kayseri, Turquía)
Tradition Padre capadocio

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Arzobispo de Cesarea y Padre capadocio del siglo IV, organizador del monacato cenobítico oriental. Sus 'Reglas' (Asketikon), el tratado 'Sobre el Espíritu Santo' y sus homilías fijaron una ascesis comunitaria centrada en la caridad y el discernimiento, y su liturgia sigue celebrándose en la Iglesia ortodoxa.

Las fuentes oscilan entre 329 y 330 para su nacimiento y entre el 1 de enero de 379 y finales de 378 para su muerte.

All 91 quotes

El hombre es una criatura que ha recibido el mandato de llegar a ser dios

Basilio de Cesarea Citado por Gregorio Nacianceno, Discursos, XLIII, 48

[Cristo] es la fuente de la santificación

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Sobre el Espíritu Santo, IX, 22

en la bienaventurada contemplación de la imagen, la indecible belleza del Arquetipo

Basilio de Cesarea Ibid, IX, 22. San Basilio dice además: «Nuestro espíritu, iluminado por el Espíritu, fija su mirada en el Hijo, y en Él, como en una imagen, contempla al Padre», Cartas, CCXXVI

[Por Cristo] los que progresan llegan a ser perfectos

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Sobre el Espíritu Santo, IX, 22

Hemos recibido de Dios la tendencia natural a hacer lo que Él manda... Al usar... de modo conveniente estas fuerzas, vivirnos santamente en la virtud... Tal es, por tanto, la definición de la virtud qué Dios exige de nosotros: el uso concienzudo de estas facultades según la orden del Señor

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas,2

las virtudes tienen mucha más afinidad con el alma que la salud con el cuerpo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el Hexamerón, IX, 4

El colmo de lo deseable es llegar a ser Dios

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Sobre el Espíritu Santo, IX, 29

El deseo es la enfermedad del alma

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, 366

Eso de alojar a Dios: tener a Dios, mediante el recuerdo, instalado dentro de nosotros mismos. De esta manera, cuando las preocupaciones terrenas no interrumpen la continuidad de este recuerdo, nos convertimos en el templo de Dios

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, II, 4

[La inteligencia,] como está siempre en movimiento, se forma a menudo imágenes vanas respecto a cosas que no existen

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCXXXIII, 1

[Las pasiones] no han sido incluidas en la imagen de Dios

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre la formación del hombre, I, 8

Hemos recibido de Dios la tendencia natural a hacer lo que Él manda... Cuando usamos leal y convenientemente estas fuerzas, vivimos santamente en la virtud; cuando las apartamos de su fin, por el contrario, somos arrastrados al mal. Esa es, en efecto, la definición del vicio: el uso malo y contrario a los mandamientos del Señor de las facultades que Dios nos ha dado para el bien; y esa es, por consiguiente, la definición de la virtud que Dios exige de nosotros: el uso atento de estas facultades según la orden del Señor

Basilio de Cesarea Basilio el Grande, Grandes Reglas, 2

El mal es siempre una enfermedad del alma, mientras que la virtud es, por así decirlo, su salud

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el Hexamerón, IX, 4

La concupiscencia es una enfermedad del alma (επιθυµία νούς έθτίν ψυχής)

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

[Las manifestaciones de la lujuria son] las obras de un alma frenética y extraviada

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilía: No hay que apegarse a las cosas de este siglo, 4, en PG 31, 548

Debemos utilizar la riqueza como administradores, no como quienes se proponen gozar de ella

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías contra los ricos, VII, 3. Cf. Gregorio Nacianceno, Discursos, XXVI, 11

[El avaro y el codicioso] traspasan los límites normales

Basilio de Cesarea Cf. Basilio de Cesarea, Reglas breves, 48

En todas partes no ves más que tu oro, en todas partes lo imaginas. El oro obsesiona tus sueños de noche y te atormenta de día. Los locos no ven el mundo real, sino las alucinaciones de su cerebro confundido. Lo mismo tu alma, presa de su idea fija, lo ve todo de oro, todo de dinero

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías contra la riqueza, VI, 1; cf. VII, 1

Lo que nos hiere no son las palabras; lo que nos subleva es nuestro orgullo y la buena opinión que tenemos de nosotros mismos

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

La ira es una locura momentánea

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

Esta pasión destierra la razón e impide al hombre el uso del razonamiento

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

Los que se dejan sorprender por la ira son capaces de toda suerte de desórdenes y arrebatos

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

Es imposible contar todas las extravagancias que hace un hombre en este estado [de ira]; corre sin orden ni concierto

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

[El hombre airado] se precipita y corre impetuosamente

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

[El hombre airado] ataca a todos los que se encuentra

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

[El orgulloso] hace alarde de lo que posee y se esfuerza por parecer más de lo que en realidad es

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Pequeñas reglas, 55

El gran médico de las almas está dispuesto a curar todo mal

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, XLVI, 6

El gran médico de las almas quiere volver al hombre perfecto

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías contra los ricos, VII, 1

Que estas santas especies curen mi alma y mi cuerpo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Segunda plegaria antes de la comunión, en E. Mercenier, La prière des Églises de rite byzantin I, 308

El gran médico de las almas está dispuesto a curar tu mal... Si te das a ti mismo, no vacilará

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, XLVI, 6

Las potencias del alma se vuelven instrumentos del vicio o de la virtud, según las diferentes disposiciones del hombre que actúa. Si se sirve de las facultades de desear para sumergirse en los placeres sensibles se volverá infame y abominable; si, por el contrario, se sirve de ellas para inflamarse en el amor de Dios y de Nuestro Salvador Jesucristo, todos sus deseos serán virtuosos y él merecerá una felicidad eterna

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

Si hacéis buen uso de la ira y la utilizáis de modo razonable, se transformará en fuerza, en paciencia y en constancia; pero si abusáis de ella, se convertirá en furia y en frenesí

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

Para la parte racional hay que hacer el mismo razonamiento; cuando uno lo usa bien, se vuelve sabio y prudente; pero, si uno se sirve de su razón para perjudicar a su prójimo, se vuelve astuto, perverso y malévolo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

[Si el hombre] se sirve de las facultades concupiscibles para sumergirse en los placeres sensibles, se volverá infame y abominable; si, por el contrario, se sirve de ellas para inflamarse en el amor de Dios y de Nuestro Salvador Jesucristo, todos sus deseos serán virtuosos y merecerá la felicidad eterna

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

No tendremos nunca el horror que debemos sentir por el pecado, si no nos anima la indignación de la ira

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

[La ira] le sirve al alma de resorte y le inspira fuerza, valentía y constancia para llevar a cabo una empresa; proporciona vigor y firmeza al espíritu...

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

Cuando la ira está sometida a la razón, hay que amarla tanto como se la debe odiar cuando es irracional

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, 10, Sobre la ira

[La templanza es] el principio de la vida espiritual

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17

En cuanto a las pasiones del alma, sólo se puede asignar una medida a la templanza: la renuncia completa a todas aquellas que tienden al placer culpable

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 19

[La templanza es] la renuncia a las cosas agradables

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17

La templanza es la destrucción del pecado, la aniquilación de las pasiones, la mortificación del cuerpo hasta en sus apetitos y sus deseos, el principio de la vida espiritual..., pues rompe en ella el aguijón de la voluptuosidad. El placer es, en efecto, el gran cebo del mal que nos vuelve a nosotros los hombres tan inclinados al pecado y por el cual toda el alma es atraída hacia la muerte como por un anzuelo. Si no nos dejamos afeminar por él ni nos doblamos bajo su yugo, escapamos gracias a la templanza de todo pecado

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17

Abrazamos la templanza por amor al Señor

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

[La templanza es] el rechazo opuesto al cuerpo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

[La templanza es, correlativamente,] la adhesión dada a Dios

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

La templanza es la destrucción del pecado, el aniquilamiento de las pasiones

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 17. Cf. Talasio, Centurias, I, 11; 14; 93

[Si el deseo apasionado es la enfermedad del alma,] la templanza es su salud

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

La templanza no enseña la castidad, la procura

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

La templanza nos libera porque es a la vez medicina y poder

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

La templanza es Dios, porque Él no desea nada y lo tiene todo en sí mismo... Como no carece de nada, se halla en una absoluta plenitud

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Cartas, CCCLXVI

Si hacéis buen uso de la ira y os servís de ella según las reglas de la razón, ella se convertirá en fuerza

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías,X, Sobre la ira

[El hombre que usa virtuosamente la potencia irascible] la emplea como un remedio

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, Sobre la ira

Como un soldado dócil a las órdenes de su capitán está siempre dispuesto a ir a socorrer a quienes lo necesitan, así también la ira puede ayudar a la razón a combatir el pecado. La indignación sirve al alma de resorte; le inspira fuerza, valor y constancia para conducir la empresa hasta el final; da vigor y firmeza a un espíritu que se deja ablandar por el placer. Nunca sentiremos el horror que debemos tener al pecado si no somos animados por la indignación y la ira, de modo que, cuando está sometida a la razón, debemos amarla tanto como hemos de odiarla cuando es irracional

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, Sobre la ira

El que la sigue [a la prudencia] no se aparta nunca de las obras de la virtud y jamás se ve atravesado por la flecha funesta del vicio

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, XII, 6

[Las potencias del alma] se convierten en instrumentos del vicio o de la virtud según las disposiciones de quien actúa

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, X, Sobre la ira

Cuando la usamos bien [la potencia racional], nos volvemos sabios y prudentes

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, X, Sobre la ira

[El hombre apasionado es] rápido para ver el pecado del prójimo, [pero] lento para reconocer sus propias imperfecciones

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el Hexamerón, IX, 6

[Las pasiones impiden al hombre tener] una percepción cierta de la voluntad de Dios en toda ocasión, en todo lugar y en toda circunstancia

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el Hexamerón, IX, 6

Si en tu casa reinan el desorden y la indisciplina, aquellos sobre los que mandas dirigirán contra ti las palabras: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Curémonos, pues, primero a nosotros mismos

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el origen del hombre, I, 19. Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas. VIII, 5

El que quiera realizar avances apreciables y vivir según los preceptos de nuestro Señor Jesucristo, no debe mantener oculto en su fuero interno ningún movimiento. Por el contrario, deberá descubrir los secretos de su corazón a aquellos que han recibido la misión de ocuparse de los enfermos con simpatía y comprensión

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 26; Apotegmas, en P. Evergetinos, Synagogé, Constantinopla 1861, 68, col. 1

[Hay que descubrir los secretos del corazón] a aquellos que han recibido la misión de curar a los enfermos

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 26

Debéis aplicaros en todo a conocer la situación y las enfermedades de vuestra alma. Pues muchos tienen enfermedades peligrosas y no se dan cuenta... Dios nos advierte de que no nos inmiscuyamos en curar los males del prójimo, ni dediquemos nuestro estudio a conocer la naturaleza de sus enfermedades, sino que reservemos una parte de nuestros cuidados y de nuestra aplicación para hurgar en los recovecos de nuestro corazón

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilía sobre estas palabras: «Pon atención en ti mismo»

Estad atentos a vosotros mismos y no encerréis en vuestro espíritu malos pensamientos... Somos frágiles y pecamos fácilmente por los pensamientos; por eso Dios, que ha formado nuestros corazones, conociendo que los movimientos de nuestra voluntad nos hacen caer en muchos desórdenes, nos ha recomendado conservar en una gran pureza la parte racional del alma, porque ella es la que gobierna y manda. Hay que conservar con más cuidado lo que está más inclinado al pecado. Los médicos hábiles, como conocen el temperamento de los cuerpos débiles, les prescriben remedios para fortalecerlos. Por eso, Dios nos ha dado más medios para fortalecer en nosotros la parte más débil

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilía sobre estas palabras: «Pon atención en ti mismo»

Dirigid los ojos a todos lados para que no os sorprendan

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilía sobre estas palabras: «Pon atención en ti mismo»

El objetivo de la templanza lo realizamos de esta manera: por una parte usamos conforme a nuestras necesidades las cosas más simples, necesarias para la vida, evitando toda saciedad; por otra, nos abstenemos de todo lo que no sirve más que para el placer

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 18 (cf. 17; 19; Cartas, XXII)

Todo lo creado por Dios es bueno

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 18. Cf. Juan Casiano, Conferencias, V, 19

En cuanto a los alimentos, como las necesidades varían de unos a otros según la edad, las ocupaciones y la constitución física, se necesitan regímenes y tratamientos distintos. De ahí se deriva que no se puede abarcar en una sola regla todas aquellas que se imponen en el ejercicio de la piedad...

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 19. Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 5

[La templanza] procura la salud

Basilio de Cesarea Cf. Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 18; Calínico, Vida de Hipacio, XXIV, 62; 72; Juan Crisóstomo, Tratado de la virginidad, 71; Gregorio de Nisa, Homilías sobre el Cantar de los cantares, XII

[La templanza] facilita las funciones del alma

Basilio de Cesarea Cf. Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 18; Calínico, Vida de Hipacio, XXIV, 24; 63; 70; Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XXII, 2 (cita); Juan Clímaco, Escala, XIV, 22; XXVIII, 14

[Dios actúa así para que] el alma, habiendo probado la dulzura de semejante tristeza, se apresure a alimentarla

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Reglas breves, 16; Apotegmas, N 521; N 537

[Dios actúa así para demostrar que] si el alma tuviera un poco más de celo, podría estar siempre en este estado

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Reglas breves, 16; Apotegmas, N 521; N 537

Debemos llorar con los que lloran; cuando veas a tu hermano llorar por los pecados que ha cometido, llora con él. De este modo te corregirás, viendo las faltas del prójimo; pues quien derrama lágrimas por los pecados del prójimo, se cura él mismo compadeciendo a su hermano

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilía sobre la santa mártir Julita, 9

[En algunos casos] es totalmente necesario encontrar a un hombre sabio, que tenga experiencia de estas cosas, para recibir de él la luz y la fuerza

Basilio de Cesarea Cf. Basilio de Cesarea, Constituciones monásticas, VII, 2, en PG 31, 1368A

La salmodia serena las almas, procura la paz, calma el tumulto y el oleaje de los pensamientos; suaviza lo que está irritado en el alma y apacigua lo que está desordenado

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilía sobre el Salmo I, 2, en PG 29, 212C. Cf. Evagrio Póntico, Tratado práctico, 15

Lo que nos hiere no son las palabras; es nuestro orgullo lo que nos subleva, y la buena opinión que tenemos sobre nosotros mismos

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, X, Sobre la ira

En cuanto sintáis sus primeras acometidas [las de la ira], contenedla, sometedla a la razón como se sujeta a un caballo con el bocado

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, X, Sobre la ira

Hay que sofocar la ira desde que nace

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías, X, Sobre la ira

El temor inhibe toda sugestión pasional... Allí donde se encuentra el temor de Dios, son expulsadas de nuestro pensamiento todas las manchas de la pasión

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el origen del hombre, II, 11

[El que teme al Señor es dichoso] porque se aplica con celo a la observancia de los mandamientos

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, prólogo

Quienes viven en el temor no podrán ni omitir, ni observar negligentemente uno solo de los mandamientos que les han dado

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, prólogo

Se cura por la fe en Aquel que ha dicho: ‘El Señor se opone a los orgullosos y da su gracia a los humildes’ (Sant 4, 6), es decir, por el temor de la sentencia a la que se exponen por el orgullo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Pequeñas reglas, 35

No podemos liberarnos de esta pasión más que absteniéndonos de cualquier ejercicio de superioridad, igual que no se olvida una lengua o un arte más que cesando por completo, no solo de practicarlo o de hablar uno mismo, sino también de oír hablarlo y de ver practicarlo a otros

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Pequeñas reglas, 35

La humildad consiste en considerar a los otros por encima de uno mismo, siguiendo el mandato del apóstol

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Pequeñas reglas, 198

[El Señor] considera toda buena acción con el prójimo como hecha a Él mismo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 3

[Hemos de servir a nuestros hermanos] considerando que prestamos este servicio al Señor mismo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Pequeñas reglas, 160

El amor de Dios no se enseña

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 2

[Podemos] permanecer adheridos al recuerdo [de Dios] como los niños al de sus madres

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 2. La misma imagen es usada también por Juan Clímaco, Escala, XXX, 12

Por su misma naturaleza un alma sana experimenta tal sentimiento [el amor a Dios]

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Pequeñas reglas, 212

Lo que nos enseña a amar a Dios no es una enseñanza exterior. En la naturaleza misma del ser vivo -estoy hablando del hombre- encuentro inserido como un germen que contiene en sí el principio de esta aptitud para amar. A la escuela de los mandamientos de Dios le pertenece recoger este germen y desarrollarlo con la gracia divina

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas, 2. La misma imagen es usada también por Juan Clímaco, Escala, XXX, 12

[La caridad constituye para el hombre] una regla de salud

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Pequeñas reglas, 172

Para aquel que se estudia con inteligencia, el cielo y la tierra son menos aptos para hacerle conocer a Dios que su propia constitución. Lo dice el profeta: Admirable el conocimiento de ti que he sacado de mí’ (Sal 138, 6)

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el Hexamerón, IX, 6

Igual que el poder de ver se halla en el ojo sano, así también la energía del Espíritu se encuentra en el alma purificada

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Sobre el Espíritu Santo, XXVI, 61