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Monje athonita y arzobispo de Tesalónica en el siglo XIV, defensor de los hesicastas frente a Barlaam de Calabria. En las 'Tríadas en defensa de los santos hesicastas' formuló la distinción entre la esencia y las energías increadas de Dios, fundamento teológico de la oración de Jesús y de la deificación del hombre.
Algunas fuentes dan 1357 o 1358 como año de su muerte; la fecha más aceptada es el 14 de noviembre de 1359.
[El temor de Dios] desembaraza [al alma] de todo y la limpia... para hacer de ella como una tablilla preparada para recibir los carismas del Espíritu
[El conocimiento/contemplación de Dios] sobreviene mística e indeciblemente por la gracia de Dios
Puesto que todo hombre posee unos sentidos y una inteligencia (νούς) como facultades naturales de conocimiento, ¿cómo pueden estas facultades permitirnos conocer a Dios, que no es ni sensible ni inteligible? Por ninguna otra vía, ciertamente, que la de los seres sensibles e inteligibles: estas facultades, en efecto, constituyen unos medios para conocer los seres, están limitadas por los seres y manifiestan lo divino a partir de estos seres. Pero aquellos que no poseen solo unas facultades de sensación y de intelección, sino que han obtenido también la gracia espiritual y sobrenatural, no estarán limitados por los seres en su conocimiento, sino que conocerán también espiritualmente, por encima de los sentidos y de la inteligencia, que Dios es Espíritu, pues se convierten por entero en Dios y conocen a Dios en Dios
La luz del conocimiento se comunica por medio de la presencia de la luz de la gracia
Por la gracia, Dios abraza totalmente a quienes son dignos de ello, y los santos abrazan a Dios en su plenitud
Los santos ven y reciben en participación el Reino, la gloria, el esplendor, la luz inefable y la gracia divina, pero no la esencia de Dios