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Monje sirio oriental del siglo VII, obispo de Nínive durante pocos meses antes de retirarse a la vida eremítica. Sus 'Discursos ascéticos', traducidos muy pronto al griego, difundieron por todo el Oriente cristiano una doctrina de la misericordia divina, la compunción y la oración del corazón que impregna la espiritualidad hesicasta.
Sus fechas son inseguras: la crítica solo sitúa con certeza su actividad en la segunda mitad del siglo VII (episcopado hacia 676/680).
Nada destruye las pasiones como el duelo
A la pureza del alma se llega mediante el duelo
No es posible que un hombre continuamente afligido en el duelo sea perturbado por las pasiones. Vivir en duelo y llorar son el carisma mismo de los impasibles. Si las lágrimas no solo pueden llevar a la impasibilidad a quien vive momentáneamente en el duelo y llora, sino que también pueden purificar su inteligencia y liberarla del recuerdo de las pasiones, ¿qué diremos de aquellos que noche y día se entregan conscientemente a esta tarea?
Todos los santos buscan entrar por ahí [por el duelo y las lágrimas]
Nada nos despierta a lo espiritual y nos hace vivir como el duelo
El alma que ha recibido el cuidado de la virtud... no puede permanecer ni un día sin tristeza. Pues las virtudes están ligadas a las aflicciones. Quien se separa de las aflicciones, se aleja inevitablemente de la virtud
Todos los santos han abandonado esta vida afligidos por el duelo... Bienaventurados los corazones puros, pues no hay momento en que no gocen de las delicias de las lágrimas, y en tales delicias ven siempre al Señor. Sus lágrimas siguen en sus ojos cuando se les concede ver las revelaciones de Dios en su elevada oración
Incluso la perfección de los perfectos es imperfecta