Juan Casiano — 14 quotes

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JuanCasiano

Patristicc. 360 – c. 435
Born Escitia Menor, región de Dobrudja (actual Rumanía, cerca de Constanza) (approximate)
Died Marsella, Galia Narbonense (actual Francia)
Tradition Monje latino
Map Marsella, where they died

Not yet translated; shown in Spanish.

Monje de los siglos IV-V, formado en Belén y en el desierto egipcio, fundador de monasterios en Marsella. Sus 'Instituciones cenobíticas' y sus 'Colaciones' transmiten a Occidente la doctrina de los Padres del desierto, en particular el análisis de los ocho pensamientos o vicios capitales heredado de Evagrio.

Su origen escita (Dobrudja) es el más aceptado, pero algunos investigadores defienden un nacimiento en la Galia.

On humildad · 14 quotes

Si estamos decididos... a luchar con las reglas del combate espiritual, concentremos todos nuestros esfuerzos en dominar este espíritu impuro poniendo nuestra confianza, no en nuestras fuerzas, pues la actividad humana no sería nunca capaz de ello, sino en la ayuda del Señor. Pues el alma será atacada necesariamente por este vicio mientras no reconozca que lleva a cabo una guerra por encima de sus fuerzas, y que el esfuerzo y la aplicación que pone en ella no pueden obtener la victoria si el Señor no acude en su ayuda y lo protege

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VI, 5; Conferencias, XII, 4 (cf. 15-16)

[La paciencia] no viene de ninguna otra fuente [que la humildad]

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VII, 31 (cf. IV, 32, 9)

Mientras ellos exponen las ilusiones de todas las pasiones, las propias de los principiantes y las de los fervorosos, los jóvenes aprenden los secretos de sus combates, que ven como en un espejo, enterándose de las causas y los remedios de los vicios que los sacuden, y saben también, antes de que se produzcan, cómo tienen que precaverse contra los combates por venir y cómo hacerles frente luchando contra ellos

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XI, 17, 1-2

Aplicad al miembro o a la parte del alma que... está especialmente herida el remedio de la verdadera humildad

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XXIV, 16 (cf. 15)

Aprenderemos cómo evitar el veneno tan peligroso de esta enfermedad buscando su causa y su origen. En efecto, las enfermedades no podrán curarse nunca, ni se podrán encontrar los remedios para los problemas de salud, si antes no se buscan mediante una investigación minuciosa sus orígenes y sus causas

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 4, 2 (cf. XI)

Podremos salir totalmente indemnes de esta enfermedad mortal si no esperamos para mantenernos en guardia que sus peligrosos asaltos le hayan dado ya poder sobre nosotros; pero necesitamos que un sabio y prudente discernimiento prevenga lo que podríamos llamar sus avanzadillas

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 29

Podremos escapar de la red que este espíritu nos tiende con su maldad si, a propósito de cada una de las virtudes en las que tenemos la impresión de haber progresado, decimos con el apóstol: ‘No soy yo, sino la gracia de Dios conmigo’, y: ‘Por la gracia de Dios soy lo que soy’ (1 Cor 15, 10)

Juan Casiano Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 15

En cada una de nuestras acciones tenemos, no solo que sentir, sino también que reconocer: ‘Yo no puedo hacer nada por mí mismo. El Padre que está en mí es quien actúa’ (Jn 5, 30; 10, 14)

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 17

Aprendamos, sintiendo en cada acción nuestra debilidad y su ayuda, a proclamar cotidianamente: ‘Me empujaron para hacerme caer, pero el Señor me sostuvo; mi fuerza y mi alabanza es el Señor: Él fue mi salvación’ (Sal 117, 13-14)

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 17

El creador del universo y su médico, Dios, sabiendo que el orgullo es la causa de las enfermedades más graves, se preocupa de curar los contrarios mediante los contrarios, de modo que lo que había caído por el orgullo vuelva a levantarse por la humildad

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 8; Conferencias, XXIV, 15-16

Si la peste infecciosa infecta la parte racional, engendra en ella la cenodoxia, el encumbramiento, el orgullo, la presunción... Aplicad, pues, al miembro o a la parte de vuestra alma que hemos dicho que está especialmente herida, el remedio de la verdadera humildad

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XXIV, 15-16

Nadie puede alcanzar la perfección de la pureza sino por la humildad que manifiesta a sus hermanos y a Dios

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 23 (cf. 32). Cf. Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, II, 31; 33

Considerándonos inferiores a todos, soportaremos con paciencia cualquier trato de los hombres, por injustos, torturantes y penosos que sean, estimando que nos llegan de hombres que son superiores a nosotros

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 33; IV, 39, 2

[Una de las señales de la humildad es que] uno no se aflige por las injurias que recibe

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 33; IV, 39, 2