Juan Casiano — 3 quotes

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JuanCasiano

Patristicc. 360 – c. 435
Born Escitia Menor, región de Dobrudja (actual Rumanía, cerca de Constanza) (approximate)
Died Marsella, Galia Narbonense (actual Francia)
Tradition Monje latino
Map Marsella, where they died

Not yet translated; shown in Spanish.

Monje de los siglos IV-V, formado en Belén y en el desierto egipcio, fundador de monasterios en Marsella. Sus 'Instituciones cenobíticas' y sus 'Colaciones' transmiten a Occidente la doctrina de los Padres del desierto, en particular el análisis de los ocho pensamientos o vicios capitales heredado de Evagrio.

Su origen escita (Dobrudja) es el más aceptado, pero algunos investigadores defienden un nacimiento en la Galia.

On caridad + temor de Dios · 3 quotes

Por tanto, si alguno quiere tender a la perfección, tras partir del primer grado, que es el del miedo, y propiamente es servil..., se elevará por un progreso continuo hasta las vías superiores de la esperanza y luego al tercer grado, que es el del amor... Esforcémonos, pues, con todo ardor, para progresar del miedo a la esperanza, y de la esperanza a la caridad de Dios y al amor de las virtudes

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XI, 6-7. Cf. Basilio de Cesarea, Grandes reglas, prólogo

Basados en la perfección de esta caridad, nos elevaremos necesariamente a un grado todavía más excelente y más sublime, que es el temor de amor. Este no nace del miedo al castigo y del deseo de la recompensa, sino de la grandeza misma del amor. Es esta mezcla de respeto y de cariño atento que un hijo tiene por un padre lleno de indulgencia, el hermano por su hermano, el amigo por su amigo, la esposa por su esposo. No teme los golpes ni los reproches; lo que teme es herir al amor, ni aun con la herida más ligera. En todos los actos, hasta en todas las palabras, la vemos constantemente tenida a raya por la ternura, por miedo a que el fervor del amor se entibie respecto a él por poco que sea

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XI, 13

Los oráculos proféticos invitan a este temor no a los pecadores, sino a los santos: ‘Temed al Señor, todos vosotros, sus santos, pues nada les falta a aquellos que lo temen’ (Sal 33, 10). Tan cierto es que nada le falta a la perfección de quien teme al Señor con este temor... También habla el profeta del temor de amor cuando describe al Espíritu septiforme que sin duda descendió sobre el hombre-Dios, según la economía de la Encarnación: ‘Sobre él descansará el Espíritu del Señor: Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de fuerza, Espíritu de ciencia y de piedad’ (Is 11,2), y luego al final, como la coronación de todos estos dones: ‘Y el Espíritu de temor del Señor lo llenará’ (Is 11, 3). Sobre esto hay que considerar ante todo que no dice: ‘El Espíritu de temor del Señor descansará sobre él’, como había hecho acerca de los otros dones, sino: ‘El Espíritu de temor del Señor lo llenará’. En efecto, este Espíritu se derrama con tal abundancia que, cuando se apodera de un alma, no la posee solo en parte, sino entera. Es lógico. Al ser uno con la caridad que no pasará jamás, no solo llena, sino que posee inseparablemente y para siempre a aquel de quien se ha apoderado... Así es el temor de los perfectos, del que se ha dicho que se llenó el hombre-Dios, que no había venido solo para rescatarnos, sino que debía también darnos en su persona el prototipo de la perfección y el ejemplar de las virtudes

Juan Casiano Juan Casiano, Conferencias, XI, 13