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Monje y luego higúmeno del monasterio del Sinaí en los siglos VI-VII, autor de 'La escala del paraíso' (Klimax), tratado en treinta peldaños sobre las virtudes y los vicios. Es el manual clásico de la ascesis oriental, leído íntegramente en los monasterios durante la Cuaresma y fuente capital para la terapéutica de las pasiones.
Su origen se desconoce: la tradición lo hace sirio o palestino y la crítica moderna sugiere la región de Gaza; también se discuten sus fechas (c. 579-649 o c. 525-606).
La naturaleza ha impreso en nosotros los movimientos de la ira para que nos sirvamos de ella contra la serpiente infernal, nuestro enemigo, pero nosotros la usamos contra nuestros hermanos
Una imaginación es una alienación del espíritu
Los vicios y las pasiones no se deben a la naturaleza misma [del hombre]; en efecto, Dios no es el creador de las pasiones
Dios no es ni el autor ni el creador del mal; se equivocan aquellos que afirman que las pasiones son connaturales al alma
Nosotros mismos somos quienes hemos transformado en pasiones las cualidades constitutivas de nuestra naturaleza
Yo he visto que mucha gente que vivía en el mundo escapaba de la tiranía de los deseos carnales debido sencillamente a los cuidados, preocupaciones, conversaciones y veladas que consagraban a los asuntos terrenales. Pero una vez que entraron en la vida monástica y quedaron libres de toda preocupación, se dejaron lamentablemente corromper por el ardor del cuerpo
Sucede a veces que las pasiones se retiran de algunos fieles, e incluso de algunos infieles, salvo una sola [que es el orgullo]; y se les deja como el mayor de los males, que ocupa él solo el lugar de todos los demás
Yo aconsejo a todos aquellos que están enfermos que busquen con el mayor cuidado el método que deben seguir para curarse. Ahora bien, el primer paso del tratamiento es conocer la causa de su enfermedad; cuando esta haya sido encontrada, los enfermos recibirán de la Providencia de Dios y de sus médicos espirituales el remedio eficaz
Mi primogénito es el servidor de la lujuria; tras él viene el endurecimiento del corazón, y en tercer lugar el sueño. De mí proceden un mar de pensamientos, olas de suciedad, un abismo de impurezas insospechadas e innumerables. Mis hijas son la pereza, la charlatanería, el atrevimiento, la burla, la payasada, el espíritu de contradicción, la tirantez, la obstinación, la insensibilidad, la esclavitud, la suficiencia, la temeridad, la jactancia, que tienen como consecuencia la impureza de la oración, el torbellino de los pensamientos, y a menudo desgracias repentinas e inesperadas, a las que va estrechamente ligada la desesperación, que es el más nefasto de mis retoños
El que está afectado por ella [...] parece haber perdido la razón y estar fuera de sí, perpetuamente ebrio de deseo por las criaturas
El demonio de la lujuria oscurece a menudo de tal manera nuestra razón -la cual debe reinar sobre nuestras acciones- que nos persuade para que hagamos en presencia de los hombres mismos aquello que solo los locos y los necios hacen
[La filargiria] produce odios, envidias, divorcios, enemistades, disturbios, resentimientos, injurias, acciones inhumanas y asesinatos
Lo mismo que no hay mar sin olas y mareas, no hay avaro sin tristeza
El hombre que ha llegado a detestar el mundo ha escapado de la tristeza. Pero el que está apegado a cualquier cosa sensible no se ha liberado aún de la tristeza. Pues ¿cómo no va uno a entristecerse si se ve privado de lo que ama?
No hay ilusión más perfecta ni más cierta que la de aquel que cree que no está apegado a una cosa y, sin embargo, se entristece en su corazón cuando se halla privado de ella
[La acedia es] una relajación del alma, una dejadez del espíritu, la negligencia en la ascesis
[La acedia es] una languidez en la salmodia, una debilidad en la oración
Cuando no es hora de la salmodia, la acedia no aparece; y cuando el oficio se ha acabado, nuestros ojos vuelven a abrirse
Cuando llega el momento del oficio divino y de la oración, [este demonio] de nuevo comienza a volver pesado nuestro cuerpo. Y cuando rezamos nos sumerge en el sueño y, mediante los bostezos que nos provoca a destiempo, nos impide pronunciar hasta versículos completos
Para el monje la acedia es una muerte que lo aprisiona por todos lados
[A propósito del rencor:] Se trata de un dolor sensible y punzante que no deja de gustar a causa de la dulzura que se encuentra en la amargura misma de la ira
La fiebre corporal es siempre del mismo tipo, pero su calor, lejos de tener siempre el mismo origen, puede proceder de múltiples causas. Del mismo modo, el ardor de la ira y sus movimientos, como también el de nuestras otras pasiones, puede tener causas y orígenes diversos. Por eso es imposible prescribir una regla única. Yo aconsejaría más bien a los que están enfermos de ella que cada uno busque con el mayor cuidado el método que tiene que seguir para curarse. El primer paso del tratamiento es conocer la causa de la enfermedad; en efecto, cuando la hayan encontrado, los enfermos recibirán de la previdencia de Dios y de sus médicos espirituales el remedio eficaz
[La ira es un] gusano que roe la mente
El primero en recibir la impresión de este temor puede ser tanto el alma como el cuerpo
Quien es siervo de Dios solamente lo teme a Él..., pero el que no lo teme aún, teme con frecuencia a su propia sombra
El temor es una falsa previsión y una vana aprensión de peligros imaginarios
El temor es una privación de toda seguridad hasta en las cosas más seguras
El alma esclava del orgullo es esclava de la pusilanimidad; llena de vana confianza en sí misma, se asusta del menor ruido y hasta de la sombra de las criaturas
El demonio de la vanagloria siente una particular alegría cuando ve que se multiplican las virtudes
[Igual que] la hormiga espera que llegue la cosecha y que el trigo esté maduro, así la vanagloria espera que hayamos hecho acopio de todas nuestras riquezas espirituales
El sol brilla para todos igual, y la vanagloria encuentra cómo gozar de todas nuestras actividades. Por ejemplo, yo me enorgullezco de ayunar y luego, cuando suspendo el ayuno para no hacerme notar, me vanaglorio de mi prudencia. Cuando me pongo hermosos vestidos, me vence la vanagloria, y cuando llevo trajes de pobre, sigo cayendo en la vanidad. Cuando hablo, ella me vence, y cuando guardo silencio, continúa dominándome. Se parece a una de esas trampas de tres puntas: la tires como la tires, se mantiene siempre en pie sobre una de sus puntas
Nuestra alma por naturaleza ama la gloria, pero debe ser la gloria del cielo, no la de la tierra
Hay una gloria que viene de Dios, según la palabra de la Escritura: ‘Glorificar a los que me glorifican’, dice el Señor (1 Re 2, 30). Y hay una gloria que no procede sino de la maldad astuta del demonio
La vanagloria es una pasión engañosa, que nos representa de forma totalmente distinta a como somos
[La cenodoxia] con frecuencia trae consigo la humillación en lugar del honor
Entre estas dos pasiones no hay más diferencia que la que se da entre un niño y un hombre, entre el trigo y el pan. Pues la cenodoxia es el comienzo del orgullo y el orgullo es el fin y la consumación de la cenodoxia
[El orgullo se manifiesta como] rechazo del auxilio divino y confianza presuntuosa en las propias fuerzas
Sucede que todas las pasiones se retiran de algunos fieles, e incluso de algunos infieles, salvo una sola; y esta queda como el más grande de todos los males que llena por sí solo el lugar de todos los demás
El que uno crea que no es orgulloso es uno de los síntomas más claros de que lo es
[Fuera de Dios el hombre] no es más que tierra
El orgullo es una extrema pobreza del alma, que imagina ser rica y toma sus tinieblas por la luz
Es vergonzoso que nos gloriemos de un adorno que no nos pertenece; pero la suprema locura es alardear de los dones de Dios
Cuando el demonio establece su morada en el alma de aquellos que se han convertido en sus esclavos, se les aparece en sueños, o incluso cuando están despiertos, bajo la figura de un ángel de luz o de un mártir; y entonces les descubre algunos secretos y les da en apariencia algunas gracias extraordinarias para que esos pobres desgraciados, engañados de tal manera, pierdan completamente la razón
Igual que las tinieblas son incompatibles con la luz, el orgullo es inconciliable con las virtudes
[El orgullo es] el apoyo de los demonios
[El orgulloso] no necesita al demonio, pues se ha convertido para sí mismo en un demonio y un enemigo
A veces lo que para uno es remedio, para otro es veneno; y a veces lo que se administra a una misma persona le sirve de remedio si se le da en el momento oportuno, pero a destiempo se vuelve veneno
Vi a un médico torpe que, humillando a un enfermo profundamente abatido, no logró sino sumirle en la desesperación. Y vi cómo un hábil médico operaba un corazón orgulloso con el escalpelo de la humillación y lo vaciaba así de toda infección
[Es necesario tener en cuenta] las particularidades individuales, bien de la voluntad de quien comete el pecado, bien del lugar donde lo comete, o de los progresos espirituales de quien lo comete, y otras muchas circunstancias
La penitencia es una restauración del bautismo
[La penitencia es] un segundo bautismo
[La penitencia es] la reconciliación con el Señor mediante la práctica de las buenas obras contrarias a los pecados en los que se ha caído
La penitencia es un juicio perpetuo que uno pronuncia contra sí mismo; es el estado de un alma que se preocupa por cuidarse a sí misma y se despreocupa de todo lo demás
[La penitencia es] una herida del alma sentida fuertemente
[Dicen los demonios:] Sólo hay una cosa que vuelva impotente nuestra fuerza e inútiles todos nuestros esfuerzos...: si no dejas de censurarte a ti mismo ante el Señor, nos hallarás tan débiles como una telaraña
Cuando nuestra alma salga de este mundo, no nos acusarán de que no hayamos hecho milagros, o de que no hayamos desentrañado las verdades sublimes de la teología, o de que no nos hayamos elevado hasta encumbradas contemplaciones, sino que ciertamente tendremos que dar cuenta a Dios de no haber librado sin cesar nuestros pecados
[El que reza debe tomar como modelo] el modo como los enfermos que van a ser amputados o cauterizados imploran al cirujano
[Dice la oración:] Venid a mí... y hallaréis la curación de vuestras heridas
[La oración es] un remedio soberano para los pecados más grandes
La inestabilidad y la inconstancia son unas de las propiedades de la mente humana. Pero Dios puede fortalecer y hacer constantes las cosas más inconstantes. Si no dejas jamás de luchar para detener la movilidad de tu espíritu, Aquel que pone límites a las olas del mar, vendrá a ponérselos a [las] agitaciones de tu alma, y les dirá durante la oración: 'Os permito que llegarais hasta aquí, pero no más lejos' (Job 38, 11). Al hombre le es imposible encadenar la mente, pero, allí donde está el Creador de la mente, todas las cosas le están sometidas a Él
Flagela a tus enemigos con el nombre de Jesús, pues no hay arma más poderosa en el cielo y en la tierra. Cuando te hayas curado de esta enfermedad, glorifica a Aquel que te ha librado
La fuerza del hesicasta se da en la abundancia de su oración
Quien reza de corazón se mantendrá inmóvil como una columna, y ningún demonio se burlará de él
[La oración es] la unión del alma con Dios
[La oración es] reina de todas las virtudes
La oración te hará conocer el don de tu alma. Los teólogos, en efecto, llaman a la oración el espe[jo del] monje
Flagela a tus enemigos con el Nombre de Jesús, pues no hay arma más poderosa en el cielo ni en la tierra
Haz que entren en ti, junto con el aire que respiras, las palabras del que dijo: ‘El que persevere hasta el final se salvará’ (Mt 10, 22)
que el recuerdo de Dios sea lo mismo que tu aliento
Cuando reces, procura no hablar mucho, no sea que tu mente se distraiga buscando las palabras. Una sola palabra del publicano apaciguó a Dios y un solo grito de fe salvó al ladrón. La locuacidad en la oración suele dispersar el espíritu y llenarlo de imágenes, mientras que la monología normalmente lo lleva al recogimiento
Un gran artífice de la oración sublime y perfecta dijo: 'Prefiero decir cinco palabras con mi mente' (1 Cor 14, 19)
[El método psico-físico permite] circunscribir lo incorpóreo en [la] morada corporal
[La esperanza es] el antídoto de la desesperación
Es una desesperación que se deriva de una multitud de pecados, de una conciencia sobrecargada y de una pena insoportable, cuando el alma está cubierta por multitud de heridas, y se hunde bajo este peso en el abismo de la desesperación... [Esta desesperación] podrá curarse por medio de... una esperanza fiel
Un monje lleno de esperanza da muerte a la acedia, a la que rechaza armado con esta espada
El debilitamiento de la esperanza es la desaparición del amor
Lo que da fuerza al amor, es la esperanza
La esperanza es un tesoro hecho de tesoros que todavía no aparecen
La esperanza es un tesoro que ya poseemos, antes que el otro tesoro
El amor a las delicias y los placeres se transforma en amor a Dios
Aquellos que han emprendido la subida al cielo necesitan hacerse violencia a ellos mismos y sufrir sin cesar.... hasta que el amor a las delicias y los placeres a los que se habían acostumbrado y la insensibilidad de su corazón se transforman en un verdadero amor a Dios
Yo he visto almas impuras que se entregaban con furia al amor carnal; cuando su experiencia de este amor las llevó a arrepentirse, dirigieron todo su amor al Señor
Aquel que ha derrumbado por el Espíritu de Dios las tres pasiones, ha destruido también las cinco; pero el que descuida vencer aquellas, no superará ninguna
Las santas virtudes se asemejan a la escala de Jacob... Pues las virtudes, como cada una lleva a la siguiente, conducen hasta el cielo a quien las escoge
La perfección activa consiste en dos puntos: el primero es conocer la naturaleza de los vicios y el método para curarlos; el segundo es discernir el orden de las virtudes y adecuar... nuestra alma a su perfección
El discernimiento es una lámpara en las tinieblas..., una luz para aquellos cuya vista es débil
Si queremos definir en general el discernimiento, podemos decir que es una luz interior que nos hace conocer con certeza la voluntad de Dios en todo tiempo, en todo lugar y en toda acción
El que la posee [la prudencia-discreción] es un exterminador de la enfermedad y un restaurador de la salud
[La prudencia constituye] un camino de vuelta para los extraviados
Se engañan los que confían en ellos mismos y piensan que no necesitan de nadie que los guíe
[Muchos de aquellos que han emprendido el viaje,] al llegar a la mitad, se hallan en peligro o vuelven atrás, porque no están preparados para las tribulaciones
Los enfermos recibirán de la providencia de Dios y de sus médicos espirituales el remedio eficaz
Quienes son curados de las pasiones del alma mediante los cuidados de los médicos
Pon tu llaga al desnudo ante el médico
Sin la ayuda de un médico, son raros quienes sanan
[Quienes se han empeñado en sanar,] una vez recuperada la salud, se convierten en médicos... para todos, enseñando los síntomas de cada enfermedad, y su propia experiencia les hace capaz de impedir caer a los demás
El médico es aquel que ha adquirido la salud [espiritual] del alma y del cuerpo y no necesita [ya] ningún remedio para ellos
El médico debe estar completamente despojado de las pasiones
Bienaventurados los médicos que no sufren náuseas, y los superiores que poseen la impasibilidad
El que está perfectamente purificado ve el alma de su prójimo, no en ella misma, sino en cuanto a las disposiciones en que se encuentra
[El padre espiritual debe] dar su alma por el alma del prójimo
Nada muestra mejor el amor a los hombres y la bondad del Creador para con nosotros, que el hecho de haber dejado las noventa y nueve ovejas para buscar a la que se había perdido (cf. Lc 15, 4). Estate, pues, atento, venerado padre, y emplea todo tu celo, toda tu caridad, todo tu fervor, todos tus cuidados, todas sus súplicas ante Dios, a favor de quien está completamente extraviado y roto. Pues, donde las enfermedades y las heridas son graves, allí también, sin duda alguna, se conceden grandes recompensas
El médico sabrá que Dios le ha dado la sabiduría, cuando pueda curar enfermedades incurables para muchos otros
[Al elegir maestro espiritual, es preciso examinar, no vayamos a dar] con un enfermo en lugar de con un médico, con un hombre sujeto a las pasiones en lugar de con un hombre impasible