Juan Clímaco — 45 quotes

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JuanClímaco

Patristicc. 579 – c. 649
Died Monte Sinaí, monasterio de Santa Catalina (actual gobernación del Sinaí del Sur, Egipto)
Tradition Monje del Sinaí
Map Monte Sinaí, where they died

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Monje y luego higúmeno del monasterio del Sinaí en los siglos VI-VII, autor de 'La escala del paraíso' (Klimax), tratado en treinta peldaños sobre las virtudes y los vicios. Es el manual clásico de la ascesis oriental, leído íntegramente en los monasterios durante la Cuaresma y fuente capital para la terapéutica de las pasiones.

Su origen se desconoce: la tradición lo hace sirio o palestino y la crítica moderna sugiere la región de Gaza; también se discuten sus fechas (c. 579-649 o c. 525-606).

On humildad · 45 quotes

Que ninguno de los que se han ejercitado con éxito en la castidad piense haberla adquirido por sus propias fuerzas. Pues es imposible vencer a la propia naturaleza. Cuando se vence a la naturaleza, se debe reconocer allí la presencia de Aquel que está por encima de la naturaleza

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XV, 5; 23

La no posesión fortalece la humildad

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 64 (cf. 65). Cf Isaías de Escete, Discursos ascéticos, 16; 55.-

La conversión exige mucha humildad

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, VIII, 16; XXV, 4; VIII, 9

[La humildad conduce] a desterrar de nuestra alma todos los movimientos y todos los arrebatos de la ira

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, VIII, 16; XXV, 4; VIII, 9

Igual que las tinieblas se disipan en cuanto aparece la luz, así también el perfume de la humildad hace que se desvanezca cualquier rastro de amargura y de irascibilidad

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, VIII, 16; XXV, 4; VIII, 9

La ausencia de ira es un deseo insaciable de humillaciones... La ausencia de ira es una derrota de la naturaleza, que se ha vuelto insensible a las injurias

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, VIII, 2

La primera y más eminente propiedad de esta eminente y excelente trinidad es la aceptación llena de alegría de la humillación, que el alma recibe y acoge con las manos extendidas como un remedio que alivia y cauteriza sus enfermedades y sus faltas graves. La segunda propiedad es la pérdida de toda irritabilidad, y la modestia que acompaña este sosiego

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 7

Afánate en tu alma sin manifestarlo para nada en tu cuerpo, ni por tu apariencia externa, ni por una palabra, ni por un sobreentendido

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, IV, 91; XXI, 36 y 39

Doquiera que vayas, esconde tu manera de vivir

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, IV, 91; XXI, 36 y 39

El comienzo de la victoria contra la cenodoxia es la vigilancia de los labios

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, IV, 91; XXI, 36 y 39

No escondas una falta humillante con el pretexto de evitar el escándalo; pero quizá no es apropiado usar este remedio en todos los casos; depende de la naturaleza de la falta

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 39-38; XXV, 42; IV, 36; Apotegmas, N 592/ 54

El comienzo de la victoria sobre la cenodoxia es... el amor a las humillaciones

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 39-38; XXV, 42; IV, 36

Dios se regocija cuando nos ve correr al encuentro de las humillaciones, para reprimir, golpear y aniquilar nuestra vana autoestima

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 39-38; XXV, 42; IV, 36; Apotegmas, N 592/ 54

Habiendo observado que a algunos les gustaba exhibirse cuando los seglares acudían al monasterio, el médico les infligía ante los visitantes las más graves injurias y les encargaba las tareas más humillantes

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 39-38; XXV, 42; IV, 36

El Señor conduce a menudo a los vanidosos a la ausencia de vanagloria por medio de alguna humillación que les ocurre

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 39-38; XXV, 42; IV, 36; Apotegmas, N 592/ 54

Cuando nuestros aduladores... comienzan a alabarnos, traigamos brevemente a nuestra memoria la multitud de nuestros pecados, y nos reconoceremos indignos de lo que se dice o se hace en nuestro honor

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 42 (cf. 41)

Como el fuego no engendra la nieve, así los que buscan la gloria aquí abajo no gozarán de ella allá arriba

Juan Clímaco

Esforcémonos por no gozar sino de la gloria de arriba. En efecto, quien ha gustado de ella despreciará cualquier gloria terrena

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 29

Desde el momento en que... la santa humildad empieza a florecer en nosotros, nos ponemos de inmediato... a odiar toda gloria y toda alabanza humana

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 4

Habrá poca esperanza de salvación para estos enfermos

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXII, 14-15

El orgullo visible se cura mediante una situación oscura

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, Recapitulación, 13; cf. XXII, 15

Todo lo que te ha sucedido desde que naciste, igual que el mismo nacimiento, te lo ha dado Dios

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 22

Cuando nuestro pensamiento deja de elevarse a propósito de los bienes naturales, es señal de que comienza a recobrar la salud

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 22

¿Qué tienes tú que no hayas recibido como un don gratuito, ya sea de Dios mismo, ya por la ayuda y las oraciones de los otros?

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XII, 15; 21

De todas las virtudes que has adquirido, solo las que has adquirido sin ayuda de tu inteligencia te pertenecen, pues tu inteligencia te la ha dado Dios. De todas las victorias que has logrado, solo las que has logrado sin la cooperación de tu cuerpo son resultado de tu esfuerzo, pues tu cuerpo es obra de Dios, no tuya

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XV, 79; XXII, 16

El orgullo invisible solo puede curarlo Aquel que es eternamente invisible

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, Recapitulación, 13; XXVI, 164 (cf. XXII, 10; 30). Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 18

Los hombres pueden curar a los voluptuosos; los ángeles, a los malvados; pero a los orgullosos, únicamente Dios

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, Recapitulación, 13; XXVI, 164 (cf. XXII, 10; 30). Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, XII, 18

La humildad es un abismo de desvalorización de uno mismo

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 26

Si, con un sentimiento profundo del corazón, estimamos que nuestro prójimo es mejor que nosotros en todos los sentidos, es que la misericordia está cercana a nosotros

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 31

La humillación es lo que pone a prueba el corazón

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 33 (cf. XXV, 7)

Si el carácter propio del orgullo extremo es fingir virtudes que no se poseen para obtener gloria de ellas, de ahí se deduce que el signo de la humildad más profunda será simular a veces, para desvalorizarnos a nosotros mismos, defectos de los que carecemos

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 41

[Una de las propiedades de la humildad es] la pérdida de toda irritabilidad

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 3. Cf. Apotegmas, serie alfabética, Matoes, 2

[El humilde verdadero es] aquel que, cuando otro le ofende, no deja que su caridad para con él se reduzca

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 3. Cf. Apotegmas, serie alfabética, Matoes, 2

[La humildad] es estimarse el mayor de los pecadores

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 3. Cf. Apotegmas, serie alfabética, Matoes, 2

A medida que esta reina de las virtudes [la humildad] progresa en nuestra alma y crece espiritualmente, somos llevados a considerar una nulidad... todo el bien que nosotros hemos realizado

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 4 (cf. 7)

[La humildad es] un reconocimiento de la gracia y la misericordia divina

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 3

[La humildad es] el sentimiento de un alma contrita

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 3; 6 (cf. 7)

[La penitencia, la compunción y la humildad,] esta santa cuerda de tres hebras... se reduce a una sola entidad que tiene un mismo poder y una misma actuación, adquiere caracteres y cualidades propios, y en la que lo que designamos como señal de uno de sus elementos resulta ser también la marca de los otros

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 3; 6 (cf. 7)

Si esta pasión [del orgullo] por sí sola, sin el concurso de ninguna otra, ha podido hacernos caer del cielo, podemos preguntarnos si no sería posible subir al cielo solo por medio de la humildad, sin ayuda de ninguna otra virtud

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XII, 12. Cf. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 48

Sin ella [la humildad] nadie entrará jamás en la cámara nupcial

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 49; XXV, 30. Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XLVII, 4

[La humildad es] la puerta del Reino

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 49; XXV, 30. Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XLVII, 4

Manasés pecó como ningún otro hombre... Aunque el mundo entero hubiera ayunado por él, no hubiera podido compensar dignamente su crimen. Pero la humildad tuvo el poder de curar en él lo que era incurable

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 58

El remedio contra todas las pasiones de las que hemos hablado es la humildad. Quienes han obtenido esta virtud las han vencido todas

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXVI, 33

La humildad es ‘una torre fortificada frente al enemigo’ (Sal 60, 4). El enemigo no prevalecerá contra el humilde, y el hijo -o, más bien, el pensamiento- de la iniquidad no lo dañará; él apartará a sus enemigos de delante él, y pondrá en fuga a los que le odian’ (Sal 88, 23-24)

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXV, 26

La madre de la perfecta impasibilidad es la humildad

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXI, 32