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Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.
Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.
Que nadie tema a la muerte, porque la muerte del Salvador nos ha hecho libres.
[La esperanza consiste en] esperar lo que no se realiza inmediatamente, en esperar confiadamente sin desanimarse nunca
[La perseverancia es la capacidad de] permanecer firme en medio de los males
Si habéis sido confundidos, es que no habéis esperado como debíais, que habéis dejado de esperar, que no habéis aguardado el final, que habéis sido débiles. De ahora en adelante obrad de otra manera
Que, después de la misericordia de Dios, nadie ponga su esperanza más que en su propia santidad de vida
La esperanza aligera todas las penas de aquí abajo
Somos sostenidos en nuestras aflicciones por unas esperanzas eternas, firmes, inquebrantables
El cristiano tiene la ventaja de que, sostenido por la esperanza de los bienes futuros, se pone por encima de todos los males de esta vida
Ella [la esperanza] es una cadena sólida, colgada y clavada en los cielos, que sostiene nuestras almas durante la travesía, alza poco a poco hasta esa altura a los que se agarran a ella con fuerza y nos saca del torbellino de las miserias terrenas
Encomendémonos en todo [a nuestro Maestro] y no nos dejemos torturar por las preocupaciones de esta vida
Si damos prioridad a los bienes espirituales, no nos apurarán los bienes materiales, pues Dios nos los concederá
Tendamos con todo nuestro espíritu al deseo de los bienes espirituales y consideremos todo lo demás secundario respecto al gozo de los bienes futuros, a fin de recibir en abundancia los bienes presentes, los de la promesa
[Para disipar la tristeza,] juntad a los razonamientos una oración asidua. Mediante el empleo frecuente de este doble remedio David... calmaba sus dolores y consolaba sus penas. Tan pronto oraba y decía: ‘Las aflicciones se han multiplicado en el fondo de mi corazón; líbrame de los males que me agobian’, como se dirigía a sí mismo este piadoso y religioso discurso: ‘¿Por qué estás triste, alma mía, por qué me perturbas? Espera en el Señor, yo volveré a alabarlo’