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Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.
Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.
Tras censurar la vanidad..., proporciona el remedio para un alma afectada de este mal [ordenando]...: ‘Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha’ (Mt 6, 3)
Si no perdemos de vista nuestros pecados, los bienes externos no podrán nunca hinchar nuestras almas. Las riquezas, el poder, el rango supremo, las dignidades y los honores no tendrán ninguna influencia sobre nosotros
[El hombre, sin Dios, no es sino] polvo y ceniza, sombra y humo
[La humildad] consiste en considerarse una nulidad a pesar de la grandeza y la cantidad de los méritos que se poseen
La verdadera humildad consiste en ceder ante quienes están por debajo de nosotros, y en preferir a quienes nos parecen inferiores a nosotros. Si reflexionamos, pensaremos que nadie es inferior a nosotros, y creeremos que todo el mundo nos sobrepasa
¿Quiénes son esos a los que Jesús llama pobres de espíritu? Son los humildes...
[Los pobres de espíritu] son los humildes y quienes tienen el corazón contrito. Pues por la palabra espíritu entiende el corazón y la voluntad
La humildad tiene varios grados... David alaba esta humildad perfecta que no consiste solo en un abajamiento, sino en un quebrantamiento completo del corazón, cuando dice: ‘El sacrificio agradable a Dios es un espíritu abatido por la aflicción y el arrepentimiento; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias’ (Sal 50, 19)
El fundamento de nuestra filosofía es la humildad
A esta humildad le otorga Cristo el primer puesto en sus bienaventuranzas, porque el diluvio de males que inunda la tierra no tiene otra fuente que el orgullo... Como el orgullo era, por así decir, el mal culminante del hombre y la raíz y fuente de todos los pecados del mundo, Jesucristo, para curarlo mediante un remedio contrario, estableció primero esta ley de la humildad como fundamento inamovible del edificio que quería construir. Cuando se ponga este fundamento, el que construya podrá elevar sin temor el resto del edificio; pero si falta, cuando el edificio se eleve hasta el cielo, necesariamente se tambaleará y se irá cayendo a pedazos
Edificar sobre otro fundamento es condenarse a no hacer nada duradero y a trabajar en vano
Gracias a la humildad [el alma] se mantiene sana
[La humildad es] la madre, la raíz, el alimento, el vínculo y la base de todos los bienes