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Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.
Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.
Quien vive en pecado vive en un temor perpetuo; y, lo mismo que aquellos que se hallan en camino en una noche oscura en la que la luna no brilla, tiemblan siempre aunque no haya nadie que cause su alarma, así también los pecadores sienten una desconfianza continua aunque nadie les haga reproches. Pero los remordimientos de su conciencia hacen que todo les asuste, todo les resulte sospechoso, todo esté para ellos lleno de temor y de terror, a pesar de que no vean nada que los preocupe
Tenéis un tesoro más abundante que todas las riquezas...: el temor de Dios
Donde está el temor, se reprimen los malos deseos, se destierran las pasiones desordenadas; y lo mismo que, cuando una casa está vigilada sin cesar por una patrulla de soldados, ningún ladrón, ni asesino, ni otro malhechor se atreve a acercarse, así también, cuando el temor se apodera de nuestras almas, no entra en ellas ninguna pasión deshonesta, sino que todas huyen y se retiran, expulsadas de todos lados por la fuerza imperiosa de un espanto saludable
[El temor de Dios] no solo expulsa de nuestro corazón las pasiones, sino que introduce en él todas las virtudes
Nada hace crecer y florecer la virtud como el sentimiento de un continuo temor
Tan lejos se está de hacer el bien cuando no se experimenta este sentimiento [el temor de Dios], como de hacer el mal cuando se experimenta
El que es virtuoso y teme al Señor es el más sabio de los hombres
El que teme a Dios posee la sabiduría
El hombre dichoso es únicamente el que teme al Señor
El que teme a Dios... goza de una verdadera y sólida felicidad
En el temor de Dios consiste la verdadera felicidad