Juan Crisóstomo — 14 quotes

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JuanCrisóstomo

Patristicc. 347 – 407
Born Antioquía de Siria (actual Antakya, provincia de Hatay, Turquía)
Died Comana del Ponto (actual Gümenek, provincia de Tokat, Turquía), camino del destierro
Tradition Padre griego

Not yet translated; shown in Spanish.

Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.

Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.

On vanagloria · 14 quotes

La cenodoxia es un tipo de locura (µανία τίς έστιν ή κενοδοξία)

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 1

[El demonio de la cenodoxia] perturba la razón [del hombre] hasta el delirio

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Sobre la vanagloria, 2; 10; Comentario al salmo 130

[La gloria que viene de Dios es] la gloria propia de la dignidad del hombre

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, IV, 10

Tras haber perdido la gloria propia de la dignidad del hombre, busca por doquier una gloria desdeñable y digna del mayor desprecio

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, IV, 10

¿Por qué corres tras una sombra en lugar de atrapar la verdad? ¿Por qué buscas lo que es perecedero, y no lo que permanece?... Abandona el humo, la pura sombra, la hierba vil, las telarañas. Es imposible encontrar una palabra que exprese como es debido esta miserable inconsistencia

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre estas palabras: «No temáis» (Sal 48, 17), 1; Homilías sobre la Epístola a los hebreos, IX; Comentario al salmo 4, 6. Cf. también la continuación de la primera homilía citada y el Comentario a san Mateo, LXV, 5

Las cosas humanas no son más que ceniza y polvo; un polvo que el viento disipa; sombra, humo, una hoja que es juguete del viento; una flor, un sueño, un ruido que pasa, un aire ligero que se desvanece por casualidad; la pluma ligera que sale volando, el agua que se escurre, menos que todo esto

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre estas palabras: «No temáis» (Sal 48, 17), 1; Homilías sobre la Epístola a los hebreos, IX; Comentario al salmo 4, 6. Cf. también la continuación de la primera homilía citada y el Comentario a san Mateo, LXV, 5

La gloria es un nombre y nada más que un nombre... ¿Quién es, entonces, el hombre insensato que se apegara a nombres sin realidad, a fantasmas de los que tendría que huir?... Por eso gime el profeta, al ver tanta sinrazón en nuestra vida. Igual que un hombre, viendo a uno que huye de la luz y busca las tinieblas, le diría: ‘¿Por qué haces esta locura?’, así el profeta nos pregunta: ‘¿Por qué amáis la vanidad y buscáis la mentira?’

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre estas palabras: «No temáis» (Sal 48, 17), 1; Homilías sobre la Epístola a los hebreos, IX; Comentario al salmo 4, 6. Cf. también la continuación de la primera homilía citada y el Comentario a san Mateo, LXV, 5

Quien está afectado por esta pasión pierde, por decirlo así, la lucidez de las percepciones, y no está menos dañado que los locos

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Catequesis bautismales, V, 6

El deseo de honores es fuente de los mayores males

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Catequesis bautismales, V, 6

Esta pasión [la cenodoxia] es singularmente peligrosa

Juan Crisóstomo

Hermanos, tengamos cuidado de no hablar presumiendo de nosotros, pues esta vanidad nos hace odiosos a los hombres y abominables ante Dios

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, III, 5

[La cenodoxia es] la última y más miserable de las servidumbres

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, IV, 9; cf. LXV, 4

Tras censurar la vanidad..., proporciona el remedio para un alma afectada de este mal [ordenando]...: ‘Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha’ (Mt 6, 3)

Juan Crisóstomo Cf. Juan Crisóstomo, Comentario a san Mateo, XIX, 2

Si no perdemos de vista nuestros pecados, los bienes externos no podrán nunca hinchar nuestras almas. Las riquezas, el poder, el rango supremo, las dignidades y los honores no tendrán ninguna influencia sobre nosotros

Juan Crisóstomo Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Epístola a los hebreos, IX, 5; Juan Climaco, Escala, XXI, 42 (cf. 41)