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Monje y teólogo bizantino del siglo VII, antiguo secretario imperial de Heraclio, fue el gran adversario del monotelismo, por lo que sufrió mutilación y destierro. Autor de las 'Centurias sobre la caridad', las 'Ambigua', las 'Cuestiones a Talasio' y la 'Mistagogia', es una de las cumbres de la síntesis entre dogma y ascesis, y una de las fuentes principales de Larchet.
Las fuentes griegas lo hacen nacer en Constantinopla; una Vida maronita siríaca lo sitúa en Hesfin (Hisfiyya), en Palestina/Golán, hipótesis discutida por la crítica.
Era necesario, realmente necesario, que el Señor, que es sabio, justo y poderoso por naturaleza, no ignorara en su sabiduría el modo de la curación
El Señor volvió manifiesta la razón de la sabiduría en el modo de la curación, al hacerse hombre sin cambio y sin transformación de ninguna clase
Él mismo dio unos remedios que curan y sanó a quienes estaban heridos, como si fuera uno de ellos
El que creó al hombre... se hizo Él mismo pasión, para curar nuestras pasiones por medio de su pasión. Borrando así en la carne nuestras pasiones más allá de toda medida, en su amor al hombre renueva nuestras facultades en el Espíritu
[La muerte de Cristo en la cruz aparece como] un juicio de todo juicio
De este modo, aquel que anteriormente había seducido al hombre haciéndole esperar la divinización y así se lo había tragado, fue atraído a su vez por la carne del mismo hombre y tuvo que vomitar lo que había absorbido. El poder divino se manifestó así con esplendor, pues triunfó la fuerza del vencedor sirviéndose como arma de la debilidad de la naturaleza vencida. A partir de entonces es Dios quien domina por su naturaleza humana, y no el diablo por la promesa hecha al hombre de la naturaleza divina
Ni los médicos que curan los cuerpos dan a todos un solo y único remedio, ni Dios, que cura las enfermedades de las almas, conoce un único tratamiento que les convenga a todas. Pero, cuando ha adjudicado a cada alma lo que necesita, realiza las curaciones. Por tanto, nosotros que hemos sido curados de este modo, demos gracias
Como un médico bueno y caritativo, [Dios] aplica a cada uno... el tratamiento que conviene
El médico de las almas, mediante sus decretos, ha adaptado el remedio a lo que en el alma es la raíz de las pasiones
Ni los médicos que curan los cuerpos dan a todos un único y mismo remedio, ni Dios, que cura las enfermedades de las almas, conoce un tratamiento que convenga a todas, sino que realiza las curaciones cuando ha prescrito a cada alma lo que necesita. Por tanto, nosotros, que hemos sido curados de este modo, demos gracias, aun cuando lo que nos suceda sea duro