Máximo el Confesor — 11 quotes

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Máximoel Confesor

Patristicc. 580 – 662
Born Constantinopla (actual Estambul, Turquía) (approximate)
Died Fortaleza de Schemarum, identificada con Muris-Tsikhe, cerca de Tsageri, en la antigua Lázica (actual Georgia)
Tradition Padre bizantino

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Monje y teólogo bizantino del siglo VII, antiguo secretario imperial de Heraclio, fue el gran adversario del monotelismo, por lo que sufrió mutilación y destierro. Autor de las 'Centurias sobre la caridad', las 'Ambigua', las 'Cuestiones a Talasio' y la 'Mistagogia', es una de las cumbres de la síntesis entre dogma y ascesis, y una de las fuentes principales de Larchet.

Las fuentes griegas lo hacen nacer en Constantinopla; una Vida maronita siríaca lo sitúa en Hesfin (Hisfiyya), en Palestina/Golán, hipótesis discutida por la crítica.

On gracia · 11 quotes

Cada uno de nosotros posee la fuerza manifiesta del Espíritu en proporción con la fe que hay en él. De este modo, cada uno es el intendente de su propia gracia

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 54, en PG 90, 516D

[La caridad perfecciona la naturaleza humana hasta hacerla] aparecer en unidad e identidad con la naturaleza divina en la gracia

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

De ellas y por ellas [las virtudes] se forma la gracia de la caridad que conduce, deificada, hacia Dios al hombre que él ha creado

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

Me parece ser una sola y misma cosa alabaros, a Vos y a la virtud, y alabar a Dios que os concede el esplendor de la virtud que, por gracia, os deifica en Dios, haciendo desaparecer las marcas propias del hombre, a la vez que ella en vosotros hace a Dios hombre por condescendencia, dándoos asumir, en cuanto le es posible al hombre, las propiedades divinas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2; Ambigua, 41

En este momento, como todos los seres finitos, dejamos de poseer nuestras propias facultades y nos convertimos en algo que nuestras facultades naturales no podrían nunca producir, pues la naturaleza humana no posee la capacidad de comprender lo que está por encima de la naturaleza. En efecto, ninguna criatura puede obtener de ella misma la deificación, porque es incapaz de aprehender a Dios. Solo la gracia divina puede operar la deificación, según los méritos de cada uno, irradiar la naturaleza mediante la luz sobrenatural y elevarla, por la excelencia de su claridad, más allá de sus propios límites

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 63, en PG 90, 673C

La gracia divina no opera las iluminaciones del conocimiento si no hay nadie que, a través de una potencia natural, reciba la iluminación

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 59, en PG 90, 608B

[Los santos] no adquirieron el verdadero conocimiento de las cosas [divinas] por medio de sus capacidades y sin el auxilio de la gracia del Espíritu

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 59, en PG 90, 608B

No es lícito decir que la gracia produjo en los santos automáticamente el conocimiento de los misterios, o sea, sin que las facultades naturales de estos últimos estuvieran dispuestas para recibir este conocimiento

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 59, en PG 90, 608B; Cuestiones a Talasio, Escolio 1, en PG 90, 617B = Escolio 1, en CCSG 2, 67

A la vez que permanece enteramente hombre por su naturaleza, en su alma y en su cuerpo, se vuelve enteramente dios en su alma y en su cuerpo, por la gracia y el esplendor divino de la gloria beatificante que le conviene por entero

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 7, en PG 91, 1088C

La gracia de la oración une al espíritu con Dios y, por eso mismo, lo retira de cualquier otro pensamiento. El espíritu, conversando entonces con Dios, en su desnudez, se vuelve deiforme

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Discurso ascético, 24

La naturaleza humana posee por esencia las facultades de investigación y de búsqueda de las cosas divinas; el Creador le ha dotado de ellas en el momento de su paso a la vida. En cuanto a la revelación de las cosas divinas, la realiza por gracia el poder del Espíritu Santísimo, cuando viene a habitar en nosotros. Pero al principio, por el pecado, el Maligno dejó clavadas estas facultades a la naturaleza de las cosas visibles. De este modo, no había ni un solo hombre para escuchar y buscar a Dios, pues todo lo que participaba de la naturaleza mantenía encerrado el poder de su inteligencia y de su razón en la manifestación de las cosas sensibles, y no poseía ninguna noción de las cosas superiores a los sentidos. Con todo motivo, por tanto, la gracia del Espíritu Santísimo, en aquellos que no se habían sometido deliberadamente al error en su vida interior, restableció el poder que había sido amarrado a las cosas materiales, tras haberlo desatado de ellas. Dotados de esta facultad en su estado original de pureza, estos hombres primero rezaron y buscaron descubrir y conocer con ayuda de la gracia. En consecuencia, pudieron buscar y conocer más profundamente, por la gracia misma del Espíritu

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 59, en PG 90, 604B