¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva! ¡Tarde te amé!
La razón de amar a Dios es Dios mismo; la medida, amarlo sin medida.
Donde hay caridad y sabiduría, no hay temor ni ignorancia.
La caridad es una cierta amistad del hombre con Dios.
No es otra cosa la oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.
A la tarde te examinarán en el amor.
Ama toda la creación de Dios, el conjunto y cada grano de arena. Ama cada hoja, cada rayo de la luz de Dios.
Ama, y haz lo que quieras.
Donde no hay amor, ponga amor, y sacará amor.