Nos recomendamos a nosotros mismos en todos los aspectos como sirvientes de Dios, con mucha paciencia en tribulaciones, calamidades, angustias, bajo golpes, en prisiones, en sediciones, en trabajos, en vigilias, en ayunos
Luchar en los padecimientos es el combate de la virtud, el precio de la victoria que, para los que dan pruebas de paciencia, acarrea la impasibilidad del alma